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¿Y los 80 hospitales equipados para diciembre de 2019 que prometió, señor presidente?

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La infraestructura hospitalaria no está preparada para lo que vendrá después de la cuarentena. 



En un artículo publicado en OJO PÚBLICO se afirma que “las disputas políticas entre los líderes nacionales y regionales en Italia permitieron la propagación incontrolada del virus. Las autoridades del norte del país intentaron rastrear activamente los contactos de personas enfermas,  pero el gobierno nacional se opuso aludiendo que no había necesidad de evaluar a las personas que no presentaban síntomas”.

En el Perú está pasando EXACTAMENTE LO MISMO, no por las mismas razones como en Italia, sino por la falta absoluta de una política de test masivos que descarten a la mayor cantidad de población posible, identifiquen a los contagiados y acoten a estos con el aislamiento. El problema con la peste china, coronavirus o COVID-19 es que la gran mayoría de infectados NO presenta síntomas; es decir, cualquier persona podría tenerlos e ir contagiando a otros, que por diferentes razones recién podrían presentar los síntomas agudos y hasta fulminantes y, solo entonces, ser testeados. Por eso la experiencia italiana es aleccionadora.

Aquí se ha pretendido enmendar de alguna forma el desastre italiano con la cuarentena, que metió a todos en sus casas. Pero, en realidad, nadie sabe –aún estando en su casa– si está contagiado o no y si está expandiendo el virus. La razón: no hay política pública de testeos masivos. El gobierno de Vizcarra no está diciendo la verdad con relación a los infectados por la sencilla razón de que solo está testeando a quienes parecen tener síntomas, que son la minoría, y no a los que no los tienen y que son la mayoría.

El ministro de Salud ha anunciado la compra de unos tests dudosos de antígenos casi instantáneos y sobre los que “en un primer momento, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en Estados Unidos desaconsejó las versiones hogareñas de estas pruebas debido al alto riesgo de resultados inexactos. Sin embargo, el jueves 26 de marzo, en el contexto de la emergencia sanitaria, modificó su política y abrió la puerta a una serie de entidades privadas y laboratorios para desarrollar y distribuir estas pruebas que los infectólogos recomiendan complementarlas con los tests moleculares”. El problema es que aquí los tests moleculares, es decir los que NO FALLAN y que dicen a ciencia cierta si alguien tiene o no el coronavirus, brillan por su ausencia.

Todo lo anterior lleva a desmentir lo que se afirma en Palacio sobre el martillo y aplanamiento de la curva, porque estamos dando palos de ciego. Si no hay test moleculares masivos no podemos tomar las medidas sanitarias correspondientes y pertinentes. El presidente está paliando el problema con la cuarentena, que se está volviendo un espejismo pues hace parecer que la epidemia está bajo control porque nadie sale. Pero la cuarentena no puede ni va a ser permanente y entonces la gente comenzará a salir.

¿Cuántos de esos tienen o tendrán el virus siendo asintomáticos? ¿Cómo lo podemos saber si no hay test moleculares masivos? ¿Y la infraestructura hospitalaria ya estará preparada para lo que vendrá? Por eso es que el ministro de Salud afirma cazurramente que en dos semanas alcanzaremos el pico de la infección con la mayor cantidad de casos. Claro, en dos semanas la cuarentena habrá terminado y millones saldrán de sus hogares sin saber si están enfermos (sin presentar síntomas) o no, y todo porque nadie los testeó.

De que podremos llegar al pico, llegaremos. ¿Pero podremos bajar? Ha sido certero el periodista Álvaro Maguiña en recordarle al presidente que él prometió para fin del año 2019 tener construidos y COMPLETAMENTE EQUIPADOS… ¡80 HOSPITALES!

¿Existen esos 80 hospitales en alguna parte? ¿Alguien los ha visto? ¿Ahí se atenderán los infectados con la peste china aliviando el obsoleto sistema hospitalario nacional?

No. Y no porque NO EXISTEN esos 80 hospitales equipados con los respiradores que hoy salvarían vidas. En tiempos en que nadie le quiere decir al presidente que el responsable de los muertos por coronavirus es él –por engañar a la gente inocente con cuentos chinos como el de los 80 hospitales equipados que no existen–, le pedimos que por lo menos no le eche la culpa a los peruanos por incumplir la cuarentena. Entre su incumplimiento y la de los otros, el suyo es el imperdonable.

Imagen original: Correo

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