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Opinión

Un análisis de (lo que vimos de) la cumbre

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Luego del encuentro entre el presidente y la líder de Fuerza Popular, ahora viene el capítulo de la cohabitación.



Poco antes del encuentro entre PPK y Keiko, dos congresistas de la bancada de gobierno hicieron noticia por sus declaraciones: uno, por mostrarse abiertamente en poca simpatía con el cardenal; otro, por decir que la líder de Fuerza Popular debía acudir a la cita a aceptar ante el presidente que había sido derrotada en las últimas elecciones.

Obviamente declaraciones como esas no ayudan a los objetivos planteados por PPK, que no son de confrontación. Pero, más allá del plano anecdótico, la reunión sirvió para cerrar un capítulo que había quedado abierto. Ahora queda claro, al decir de las declaraciones, que Fuerza Popular no buscará la vacancia de PPK y, a su vez, que el presidente no buscará cerrar el Congreso. Y el hielo tal vez pueda empezar a romperse.

Y aunque no se conocen detalles de lo que se habló, algo puede inferirse del análisis de las imágenes difundidas. Es obvio que el presidente no estaba ni cómodo ni feliz. Eso se puede deducir del lugar que escogió para sentarse, una silla apretada que de alguna manera muestra su poca capacidad de maniobra para ese encuentro, y también la falta de libertad y de movimiento para el actual manejo de la gobernabilidad. Una metáfora escénica de su incomodidad.

Otra de las imágenes los muestra en la capilla del cardenal. Y ahí, en esa imagen, se aprecia una mutua preocupación por el Perú. Pero tampoco unidos están: una cosa es rezar por el Perú y otra comulgar en la misma fila.

Y las imágenes de afuera van más bien hacia la rigidez; muestran que pesan más las diferencias que las semejanzas. Se aprecia al cardenal ejerciendo un rol bisagra, pero por momentos lo hace con los brazos cruzados. “Hay cosas que ajustar” pareciera ser el mensaje subliminal.

La reunión deja en algunos un cierto sinsabor, una mirada resignada, un aviso de que la cohabitación no será sencilla. Otros la ven como una derrota entreguista de PPK. No comparto esa opinión: era una reunión necesaria y el cardenal fue un buen garante de la misma.

Del encuentro se deduce también la necesidad de que Fuerza Popular trate con más respeto al gabinete. Se han cometido excesos, tratos malcriados, una censura para muchos injustificada. La oposición ha querido de esa forma hacer sentir su poder y eso no ha caído bien. Y para Peruanos Por el Kambio el mensaje apunta a que bajen el tono beligerante y la mirada de desprecio hacia lo que viene de Fuerza Popular.

El primer capítulo de la convivencia ha terminado. Ahora viene el capítulo de la cohabitación. La reunión destensa algo pero no asegura que esa cohabitación sea tranquila. A ver cómo vienen la aguas en el 2017.

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