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Tú guaripoleas, él guaripolea (sic)

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El diccionario de la Real Academia (DRAE) contiene la palabra “guaripola”, pero no el verbo “guaripolear”. Elucubremos, pues, el posible significado de dicho verbo.



El diccionario de la Real Academia (DRAE) contiene la palabra “guaripola”, pero no el verbo “guaripolear”. Teniendo en cuenta que la prensa mermelera promueve descaradamente el accionar antipatriótico de Vizcarra tratando de destrozar nuestra democracia, nos toca defendernos y desenmascararlos. Elucubremos, pues, el posible significado de dicho verbo.

Veamos primero otros verbos parecidos. Alabar: resaltar méritos de una persona (se supone características ciertas). Adular: parecido a alabar, se diferencia en que es reiterativo hasta el cansancio y exagerado, sin dejar de ser cierto lo dicho y usualmente incomoda al alabado. Halagar: una mención oportuna y brevísima de una cualidad.

Bueno, el verbo guaripolear pasa por encima de los verbos mencionados y otros parecidos, va más allá de lo que hace el sobón, e incluye una serie de actitudes que lindan ya con la hipocresía, el fariseísmo, la moral, la decencia, la estima personal, etc.

Aún solo presumiendo las razones para ese comportamiento, lo cierto es que parecen dispuestos a vender su alma al diablo. No les importa la realidad: se trate de proteger a un corrupto o hundir a alguien honesto, chamba es chamba.

Por ahora el verbo solo se aplica al sector periodístico –y a algunos políticos y oportunistas, caviares conocidos o jovenes confusos emergentes–, donde es frecuente verlo en todo su esplendor en las entrevistas políticas por televisión.

Característica básica es que, cuando el entrevistado (oposición) se refiere a un hecho verídico y comprobado pero que va contra las preferencias del entrevistador (gobiernista), este encuentra la manera de desprestigiar la afirmación del entrevistado. Va un ejemplo. Entrevistado: “Odebrecht nos ha enjuiciado por $ 2000 millones”; entrevistador: “Ah, eso solo si lo gana, no se adelante”.

Las verdaderas guaripoleras sonríen en los desfiles, pero en el caso de esta especie tan nuestra se muestran serias, académicas y pretendidamente intelectuales tras los lentes gruesos, hacen gestos como si fueran expertos en el tema, manipulan las preguntas, etc. Hay una guaripolera malcriadísima que le dijo a una congresista: “¿Sabe qué?, ya dijo lo que tenía que decir. Así que se acabó la entrevista”.

Es difícil resumirlo, pero probablemente la definición luciría en el DRAE como sigue. Guaripolear: “Peruanismo, acción de defender a un gobierno antidemocrático apelando a la adulación desmedida sin importar que la realidad sea otra. Dar la contra a pesar de lo irrefutable del argumento del entrevistado, torciendo los hechos y/o mintiendo sin pudor frente a millones de televidentes”. Guaripolero: “Que guaripolea, que no tiene vergüenza; al día siguiente sale ante cámaras como si nada”.

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