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Todos somos iguales, algunos más iguales que otros

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Este precario Ejecutivo pretende seguir gobernándonos sin control político alguno, a punta de Decretos de Urgencia, e interfiriendo nuevamente en la independencia e imparcialidad de los organismos públicos.



El título del presente artículo, extraído del libro Rebelión en la granja (George Orwell, 1945), grafica la actitud del golpista Vizcarra cuando de denuncias periodísticas se trata. En entrevista concedida al Diario El Comercio del viernes último señaló, ante los evidentes cuestionamientos al entonces ministro Meléndez –por haber influenciado en la contratación de la madre de su hijo en la Comisión de Ética del Parlamento– que “no existía denuncia de por medio contra este”.

Insistió la periodista comparando los casos de Bruce y Heresi (tempranamente defenestrados del gabinete, uno por ser sindicado como parte de una red criminal y el otro por haber sostenido una conversación telefónica con el entonces juez supremo, César Hinostroza, el señor Vizcarra atinó a esbozar, acostumbrados ya a su “grandilocuencia”, que eran situaciones diferentes sin profundizar en ello. Dos días después, y ante la imputación fiscal de integrar una organización delictiva relacionada con el tráfico ilegal de madera, Meléndez renunció al cargo para “no desprestigiar la imagen del presidente”.

No solo falta a la verdad el señor Vizcarra con tan temeraria afirmación, sino que además exagera. Queda el bochornoso recuerdo de las calumnias vertidas contra el entonces fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, obligándolo –con el unánime apoyo de la progresía caviar alentada por la prensa palaciega– a renunciar, para encontrar hoy en día a un Ministerio Público avasallado en sus competencias y manipulado al antojo por el dictador. Además, personalmente se encargó desde el inicio de su investidura (marzo de 2018) de FUJIMORIZAR el Congreso de la República: es decir, a sabiendas del antivoto a este partido político encarnizó una tenaz persecución político-judicial (Lawfare) contra sus integrantes, al punto de encarcelar hasta la fecha –sin debido proceso alguno– a su lideresa.

Más aún, ante la ilegal difusión de audio entre el señor Víctor Ticona, presidente del JNE, con el señor Hinostroza, el señor Vizcarra atinó a responder que debería ventilarse en las instancias correspondientes, y agregó que “el JNE es el que debe interpretar las normas para ver la aplicación correspondiente en este proceso electoral. Lo que yo creo es que, dado que los plazos son cortos, rápidamente debería el propio JNE aclarar ese tema”. Sobre ello, volvió a declarar el domingo pasado: “Estamos muy próximos a elegir nuevas autoridades del Congreso de la República. Aprovechemos esta circunstancia para que con esfuerzo renovemos el Congreso, pero con personas que realmente representen a la población”.

Este precario Ejecutivo pretende seguir gobernándonos, a punta de Decretos de Urgencia (norma con efectos idénticos a los Decretos Leyes), sin control político alguno e interfiriendo nuevamente en la independencia e imparcialidad de los organismos públicos protegidos por nuestra Norma Normarum. Toca hoy al Jurado Nacional de Elecciones.

El mensaje es claro por parte del golpista: “El TC votará a mi favor (declarando infundada la demanda) y será próximo a las fechas de las nuevas elecciones parlamentarias, así que ustedes (JNE) cumplan nomás con las fechas establecidas en el calendario electoral y no se sorprendan por el resultado del 26 de enero próximo”. En suma, quiere tener un Parlamento acomodado y sumiso a sus delirios dictatoriales.

Lejos de importarle las convulsiones sociales de nuestros vecinos Ecuador, Chile y Bolivia, al señor Vizcarra solo le interesa la continuidad de su proyecto político de entronización en el poder; vale decir, esto no acabará en julio de 2021. Todo lo contrario. Algo se le ocurrirá “en nombre del pueblo”, directa o indirectamente (a través de un delfín a su medida) para así continuar indefinidamente.

Pero no caigamos en el desánimo: por memoria histórica sabemos con meridiana exactitud cómo acaban estos caudillos hambrientos de poder. Tras las rejas, vilipendiados y finalmente olvidados. Aquellos que lo encumbraron y aplaudieron a rabiar serán los primeros no solo en darle la espalda, sino además en “clavarle la daga” exigiendo justicia con la mayor severidad.

Foto: Medium.com

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