Connect with us

Opinión

“Si ellos roban, ¿para qué pago impuestos?”

Publicado

el

La crisis Lava Jato y la complicidad prácticamente comprobada en actos de corrupción de casi todos los políticos de renombre llevan al ciudadano de a pie a la profunda desconfianza.



Cuando en 1990 el gobierno de entonces recibió un país en bancarrota con casi 8000% de inflación, recesión aguda, distorsión de precios relativos, caída en el nivel de la producción y desprestigio total de sus autoridades en medio de la casi anarquía generada por Sendero Luminoso, el nivel de recaudación tributaria andaba en un dramático 4.5% del PBI. Hoy, después de haber estado en un pico de casi 17% (el año 2011), la recaudación ha vuelto a caer a niveles insostenibles de 12% con tendencia decreciente. Y esto a pesar de los esfuerzos desplegados por el actual gobierno en el sentido de poner al mando de la SUNAT a un respetadísimo y muy capaz funcionario como es Víctor Shiguiyama, de amplia experiencia en el rubro.

La recuperación de la tributación registrada después de las reformas de los años noventa se dio porque las autoridades de entonces eliminaron los casi doscientos diferentes tipos de impuestos y exoneraciones y la altamente corrupta y profesionalmente inservible Dirección General de Contribuciones (DGC) —dependiente y con oficinas en el Viceministerio de Hacienda de entonces—, contrataron profesionales jóvenes de alto nivel graduados de las mejores universidades, crearon un registro único de contribuyentes (RUC), un régimen de comprobantes (factura, boleta etc.) y (algo que no se destacó en su momento) prestaciones estatales y eficiencia de manejo público que no se habían visto hasta entonces. Con el súbito fin del terrorismo y la solución de los problemas económicos arriba mencionados, la gente empezó a percibir que sus impuestos estaban siendo bien usados y que su plata tenía un buen fin.

Actualmente la situación es diametralmente opuesta: la crisis Lava Jato y la complicidad prácticamente comprobada en actos de corrupción y/o colusión de casi todos los políticos de renombre lleva al ciudadano de a pie a la desconfianza y al muy peruano “si ellos roban, para qué pago…”. Los niveles de evasión tributaria son alarmantes sobre todo en los sectores construcción (63%), restaurantes (88%), agro (81%) entre otros, y la captación de nuevos contribuyentes bajó de 15 mil a 8 mil al año. La política tributaria requiere de una urgente reforma que entiendo en el actual MEF ya está correctamente enfocada, y temas como la simplificación, la eliminación de incentivos perversos, las exoneraciones, la revisión de los regímenes RER/RUS, RMT y general ya están en la mira.

Sin embargo y por más esfuerzos que haga la bienintencionada ministra Cooper, nada cambiará si continúa la percepción del ciudadano y de las empresas sobre el sector público como un ente corrupto, burocrático y adicto a autotorgarse gratificaciones millonarias (al mismo tiempo que no hacen nada por incorporar al flujo formal de la economía a ese 66% de la economía ilegal que no emite facturas y trabaja al cash).

La percepción ciudadana de que “mi” gobierno (y sector público en general) están funcionando es vital para el éxito de cualquier medida técnico-tributaria  a implementarse. Mientras eso no cambie y los actuales poderes del Estado sigan de bronca en bronca sin mostrar la más mínima eficiencia del manejo público, poco será lo que se pueda lograr y la historia seguirá siendo la misma: exprimir a los pocos que tontamente son formales.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

El juicio del ausente

Seguir leyendo

Opinión

El misterioso caso de las “loncheritas”

Seguir leyendo

Opinión

Retrato de un gobierno dictatorial

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo