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Opinión

Si cierran el Congreso no habrá nuevo TC

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Hoy 3 de junio termina el mandato de 6 de los 7 miembros del TC. La coalición vizcarrista quiere que el Tribunal Constitucional se quede compuesto como está para que "no estorbe", como dice sin pudor el premier Salvador Del Solar. Por eso principalmente es que quieren el cierre del Congreso



No solo quieren controlar la fiscalía de la Nación y hacer uso de ella como instrumento de abuso, intimidación y persecución, principalmente contra de un sector político al que quieren desaparecer del mapa (la renovada campaña contra los fiscales supremos Chávarry y ahora Tomás Gálvez, los refritos de los “hermanitos”, las “entrevistas” a las ineptas fiscales de los “Cuellos blancos” y sus confesiones –que a falta de pruebas buenas son nada más que especulaciones– y, finalmente, los videítos y audios que no dicen ni prueban nada más de lo que el narrador en off y él o la comentarista con cara de circunstancia busca expresar); también quieren que el Tribunal Constitucional se quede compuesto como está para que “no estorbe”, como dice sin pudor el premier Salvador Del Solar.

Hoy 3 de junio termina el mandato de 6 de los 7 miembros de ese colegiado encargado de velar por la constitucionalidad de las leyes y por ponerle coto, si fuese necesario, a cualquier intentona de tiranía. Ya desde hace unos meses desde el cartel mediático se inició una fuerte campaña para que, sentándose en la ley y en el derecho, no sea este Congreso el que elija a los nuevos miembros del TC que deberían reemplazar a los 6 magistrados que tienen que irse a sus casas. Como bien saben, de la composición del TC depende una serie de temas constitucionales (ideología de género, paridad electoral, reforma política, cuestión de confianza, prisión preventiva, etc.) que los caviares quieren imponer o asegurar al nivel más alto del ordenamiento constitucional.

Así, el control del Tribunal Constitucional es clave como lo es en Estados Unidos la Corte Suprema (en la que todos están pendientes de quien se enferma o se muere porque los cargos son vitalicios y el presidente pone a sus candidatos de acuerdo a su tendencia conservadora o liberal). En el Perú, el Congreso de mayoría Keikista y, en realidad –según las fuerzas representadas en las bancadas– de mayoría conservadora puede elegir a una mayoría de 6 miembros conservadores en lo social y liberales en lo económico, mandando al traste esa semimayoría caviar (o ni fu ni fa) que hoy tiene el TC. Por eso esta es una razón más (hasta quizás la principal) para cerrar el Congreso, pues si este sigue en funciones nadie podría impedir legalmente ni constitucionalmente que mande a su casa a los 6 magistrados que ya cumplieron su período y elija a quienes a ellos les dé la gana.

Nuestros lectores deben entender que esta es una campaña que va mucho más allá de la simple hipótesis de subir en las encuestas. Aquí hay un plan bien estructurado de acabar con la democracia representativa y liberal en el país, de acabar con el Congreso de mayoría keikista, de controlar la fiscalía de la nación (perdida con Chávarry) y de que no cambie la composición del TC actual para que este convalide lo que a Vizcarra y a los enemigos de la libertad les vaya dando en gana. Hoy son las “reformas políticas” (¿se comen?). Mañana serán las “reformas económicas”(esas no se comen porque con ellas nunca hay nada que comer más que miseria), como la intervención del Estado en los sectores “estratégicos” de los servicios públicos, puesto a debate por ese “Nobel de economía” doméstica llamado Vicente Zeballos y que funge de ministro de Justicia.

Por lo pronto, ya se va configurando la ideología de este golpe por boca de conspicuos caviares y expresidentes de ONG como Proética: “En el derecho penal existen circunstancias excepcionales por las que se justifica el proceder de quien contraviene objetivamente la ley, pero actúa bajo un estado de necesidad, situación en la que sacrifica un bien porque es la única manera de proteger  otro bien de valor superior al sacrificado. En esencia, con la licencia  que permite la analogía, ese es el argumento que esgrime el gobierno [para cerrar el Congreso si no se hace su voluntad y pasar por encima de la Constitución y las leyes]”.

El Perú va camino al caos total. Cada uno tira para su lado, y el factor común de estatistas, caviares y seudoliberales reformistas es su ODIO al fujimorismo y al aprismo. Conseguido el objetivo común de la aniquilación del enemigo, ya entre ellos –la coalición “vizcarrista”– ajustarán sus cuentas mientras el Perú, bien gracias. Ganarán siempre, como enseña la historia, los más avezados, inescrupulosos y radicales. ¡He ahí nuestro Bicentenario!

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