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Réquiem por Lucía

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Yo solo espero que la absurda muerte de nuestra compañera de trabajo no haya sido en vano, y que sirva para frenar los abusos de los acomplejados. 



El 12 de setiembre falleció entubada en un hospital Lucía Céspedes Escobedo. La conocí llena de vida, gentileza, bonhomía y franqueza cuando a la hora de los almuerzos pasaba por el Fondo Editorial, que yo dirigía, para recoger a sus amigas Ángela y Diana, con las que salía inevitablemente a almorzar. Siempre me saludaba respetuosamente y comentaba mi atuendo del día.

Lucía era un primor. Llevaba más de 20 años trabajando en el Congreso, para ser más exactos en área de la Biblioteca, en un sótano bajo las oficinas del Fondo Editorial.

Lucía era el sostén de sus hermanas. En medio de la peste, a su jefe se le ocurrió que fuera un par de días a trabajar y Lucía, como una trabajadora suiza, fue. Sería su última vez. Contrajo la COVID-19 en el Congreso, como muchos empleados y trabajadores de una institución cuyos protocolos de sanidad son lamentables. ¿Cuántas mascarillas ha repartido el Congreso a sus trabajadores? ¿Hay gel en surtidores suficientes como para mantener el lavado de manos?

Para quienes no lo sepan, las instalaciones del Congreso son sucuchos. El Palacio es pura cáscara de oropel. Hace mucho tiempo fue declarado inhabitable por Defensa Civil. Los edificios en los que se reparte la actividad parlamentaria congregan pequeños cubículos donde los trabajadores laboran hacinados. Un caldo de cultivo perfecto para morir de COVID.

Sin embargo –pese a que estamos en estado de emergencia nacional y sanitaria, y el gobierno ha dispuesto una serie de normas (Decreto de Urgencia 025-2020; Decreto Supremo 08-2020-SA; RM 072-2020-TR; DL 1505 sobre medidas excepcionales en Recursos Humanos), destinadas a proteger al trabajador y a incentivar el trabajo remoto–, la Mesa Directiva del Congreso, conformada por los partidos Acción Popular, Alianza para el Progreso, Somos Perú y Podemos, persisten desde hace tiempo en que los trabajadores del Congreso vayan a morir de COVID al tener como objetivo que laboren presencialmente.

Detenidos en sus intenciones momentáneamente por el Sindicato de Trabajadores del Congreso de la República, ahora han vuelto a la carga organizando un malévolo chantaje contra los bolsillos de miles de servidores públicos que trabajan con diligencia desde sus casas, no porque quieran, sino porque el Perú es el peor país del mundo en haber gestionado la pandemia y el primero de muertos por millón de habitantes, con más de 70 mil decesos en su haber según el SINADEF.

En ese contexto, a la Mesa Directiva presidida por el señor Merino de la Lama se le ha ocurrido descontar de los sueldos de los trabajadores el concepto por movilidad y alimentación, habida cuenta, aduce, de que no van a trabajar y no gastan en pasaje ni comida. ¿Es posible tanta indolencia y maldad? Toda esta afrenta a la dignidad de miles de trabajadores del Congreso ha sido estatuida en el Comunicado N° 011-2020- DRRHH-DGA/CR, que exige al personal de la “alta superioridad” y congresista a delatar al personal que no hace trabajo presencial?

¿Alguna mente pervertida quiere hacer una matanza, forzando a la gente a asistir a las oficinas del Congreso y a hacinarse para contagiarse del nuevo coronavirus con tal de no ver reducidos sus sueldos? ¿A quién se le ha ocurrido este abominable chantaje pecuniario?

Por cierto, ¿los empleados han recibido algo por los servicios que utilizan para el trabajo remoto como luz, conexión a internet, equipo de computación y horas extras? ¿O se les ha provisto de sillas ergonómicas para que no se quiebren la espalda? NADA. ¿Y así, con esta indolencia, quieren amenazar el sueldo de los trabajadores para que regresen a un matadero? ¿De qué se trata todo esto? ¿O es que los don nadie necesitan acaso una corte de asesores y los jefes, otra de adulones a quienes ordenar presencialmente para sentirse “alguien”?

Yo solo espero que la absurda muerte de Lucía Céspedes Escobedo no haya sido en vano, y que sirva para frenar los abusos de los acomplejados.

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