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Rápido para encarcelar, rápido para liberar

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El juez Richard Concepción Carhuancho ordenó liberación del delincuente Rubén Moreno, alias “Goro”, sentenciado a 25 años de prisión por intento de asesinato a Ezequiel Nolasco, opositor a la mafia de César Álvarez. Por mucho menos que eso, Chávarry fue crucificado, azotado y condenado por la misma prensa que hoy guarda silencio.



El juez Richard Concepción Carhuancho fue el que ordenó la liberación del delincuente Rubén Moreno Olivo, alias “Goro”, sentenciado a 25 años de prisión por uno de los intentos de asesinato de Ezequiel Nolasco, el opositor a la mafia del gobernador regional de Ancash César Álvarez.

“Goro” tenía otros procesos, y en uno de ellos se había cumplido ya el límite de la prisión preventiva de 18 meses. Como el sentido común indica, eso era absolutamente irrelevante en el caso de un criminal con sentencia firme –todas las instancias habían confirmado la condena–. Es decir, ningún magistrado razonable debería siquiera haber tramitado la demanda de “Goro”. Pero Concepción Carhuancho no solo le dio curso, sino que la resolvió favorablemente.

En este caso, además, el juez, elevado a la categoría de héroe nacional por la coalición vizcarrista y sus medios adictos, no debía haber pasado por alto de que se trataba de un criminal de alto perfil. El caso del asesinato de Nolasco y la valiente campaña de su hija Fiorella fue la permitió que salieran a luz la corrupción, los asesinatos y todas las fechorías que perpetraba la mafia que se había apoderado de Ancash. “Goro” no era un malhechor desconocido.

Según El Comercio: “Rubén Moreno es sindicado como el jefe del grupo de sicarios de la red criminal liderada por el expresidente regional de Áncash y de haber reclutado a delincuentes para atentar contra Ezequiel Nolasco el 20 de julio del 2010, día en que fue asesinado el hijo del exconsejero. A ‘Goro’ se le acusa también del crimen de Hilda Saldarriaga, ocurrido en el 2013, y de haber ordenado que mataran a Nolasco el 14 de marzo del 2014” (26.8.19).

Por cierto, la orden del juez incluía la fórmula habitual de que debería ser liberado “siempre y cuando no cuente y/o registre mandato de detención en su contra”. Pero cualquier persona sabe –y el juez penal Concepción Carhuancho con mayor razón– de la incompetencia y la corrupción que reinan en el Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Lo menos que podía suponer Concepción Carhuancho es que podía suceder lo que de hecho ocurrió: que “Goro” sería liberado.

La Policía, que se supone también debería conocer la peligrosidad de “Goro”, lo puso en su casa (prisión domiciliaria) de la cual naturalmente se fugó. Nadie alertó a nadie de lo que estaba sucediendo.

Es muy significativo que Concepción Carhuancho, que hace poco fue canonizado como héroe de la lucha anticorrupción, junto con los fiscales Rafael Vela y José Pérez y periodistas adictos, en un masivo evento público en Arequipa, no haya merecido ni una carátula, ni un titular, ni reportajes en la TV ni la radio, ni furibundos editoriales ni columnas de opinión en la prensa de la coalición vizcarrista. Por mucho menos que eso, el fiscal Pedro Chávarry fue crucificado, azotado y condenado por esa misma prensa. Objetividad, que le llaman.

Fotos: Trome/Andina

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