Connect with us

Opinión

¿Quiénes ganan si se va Martens?

Publicado

el

Hay que tener claro que quien ha estado detrás de la equivocada estrategia de diálogo ha sido el primer ministro.



¿Tiene sentido la inminente censura y/o salida de la ministra de Educación incitada por las demandas del SUTEP? Sí y no. Sí, porque en teoría ella es la responsable política de lo ocurrido en la huelga de los maestros, una huelga que se le fue de las manos al gobierno y en la que faltó inteligencia social, análisis y hasta una estrategia de formas para una mejor negociación. Y no, porque se trata de un problema que la trasciende, que es de muchas décadas y que está vinculado a la falta de una idónea atención a ese sector.

Muchos de los maestros pasan de las horas de clase al trabajo en sus casas para corregir pruebas y tareas; y se pretende además que participen en actividades diversas los fines de semana sin consideración a sus espacios de familia. Hay profesores que hacen de paramédicos en las escuelas para ayudar a los niños porque no hay médicos en las zonas donde se estudia y hasta hay quienes cocinan para sus alumnos. Es así: basta informarse un poco para saberlo.

Y esto ocurre porque el Estado jamás lideró la misión estratégica de desarrollar a ese sector tan fundamental para el progreso de nuestra sociedad. Como se trata de un sector voluminoso (la mitad de país tiene menos de 25 años), cuesta mucho dinero nivelarlo y eso hace que siempre se postergue una solución integral a mediano y largo plazo. Por lo mismo, cada cierto número de años hay huelgas de complicada negociación que no dependen necesariamente del ministro(a) de turno sino de la PCM y del Ministerio de Economía, ya que las decisiones políticas y económicas vienen de ahí.

Los ministros de Educación no tienen necesariamente la capacidad real de resolver muchas de esas demandas. Si de ellos dependiera, las arreglarían al toque. Y eso nunca ocurre.

A su vez, el SUTEP  prepara sus demandas casi desde las campañas electorales, antes de cada periodo presidencial. La amenaza siempre será una huelga que desestabiliza a cualquier ministro. Ese toma y daca, repito, tiene décadas.

En esta última huelga, el conflicto fue de menos a más y sin duda hubo un problema de manejo. Pero en realidad quien ha estado detrás de esa equivocada estrategia de diálogo ha sido el primer ministro. Él tiene como característica afrontar los problemas cuando quiere hacerlo y esconderse cuando le conviene. Lo hemos visto en Chinchero; estaba detrás de todo y nunca apareció. ¿Alguien piensa que no participó de la firma de la adenda desde la PCM?

En el caso de la huelga de los maestros, hasta sentó al presidente a negociar con ellos y él solo apareció como su acompañante, cuando en realidad la cosa era al revés: a él le correspondía liderar esa conversación, no a PPK. El resultado fue el fracaso del presidente, no el suyo. Tampoco apareció cuando un grupo de parlamentarios conformó una comisión multipartidaria para negociar con el gremio.

Más allá de eso, la interpelación llega con preguntas que están flotando en el ambiente. ¿Busca el SUTEP que el Congreso censure a la ministra? Claro que sí, porque eso fortalece a su actual dirigencia y hasta forma parte de una estrategia a futuro. Cuantos más ministros caigan por conflictos con su gremio, más fuerza tendrá el SUTEP para negociaciones futuras con tinte político. A esto hay que añadir el anuncio de un posible paro del SUTEP para el día de la interpelación con el fin de promover la salida de la ministra de Educación.

Desde esa perspectiva, Fuerza Popular tendrá que decidir entre sostener a una gobernabilidad (que está perdiendo legitimidad ante prácticamente todos los sectores) o hacerle el juego al SUTEP, siendo ambos casos una preocupación del país. Censurar a la ministra no resolverá nada en este contexto. Solo agravará un problema de más amplio espectro y empoderará a un gremio dirigido por sectores radicales.

El primer ministro aprovechará la ocasión para hacer una especie de borrón y cuenta nueva como hizo con Vizcarra, a quien empujó hasta el abismo. Y es que no se debe gobernar únicamente desde la lógica económica y su eventual chorreo. También desde la otredad, capacidad de escucha, contención política, sensibilidad, atención, dignidad, participación, atención involucrada, etc. Y Zavala, más allá de sus buenas intenciones, no está simbolizando en la actualidad esos aspectos.

El premier es el responsable de la falta de asertividad política; no la ministra. A ella se le está trasladando un problema que en realidad es de Zavala y que puede ocasionar el riesgo real de que el Congreso mueva las aguas por el lado equivocado.

 

Opinión

Marcelo y el candidato del color de la mora

Seguir leyendo

Opinión

Expreso revela “la conexión humalista” de Maximiliano Aguiar

Seguir leyendo

Opinión

Hace rato que el fusible se fundió

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo