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Qué diría Mazarino (crónica de un día crucial para la democracia)

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"Gana tiempo, envía al limbo del TC la confianza mientras arreglas todos los asuntos internos de la correlación de fuerzas del Palacio de la Plaza Bolívar amarrándole las manos a Vizcarra para asaltar el Congreso y cerrarlo".



Esta es una crónica de lo que ha sucedido hoy en el Congreso hasta momentos después del discurso del premier para solicitar su cuestión de confianza. El primer hecho objetivo ocurrió a favor de Del Solar cuando una moción de orden presentada por Jorge del Castillo para que se diese por no admitida la carta altisonante y amenazante presentada la semana pasada al Parlamento como anuncio de que se haría cuestión de confianza.

El presidente del Congreso respondió que la presentación formal del premier de la cuestión de marras se producía hoy y que la carta, aparentemente, no tenía un valor formal; luego del debido escrutinio la moción fue rechazada. Del Castillo pretendía quitarle pólvora a Del Solar (no se sabe bien si para poner paños fríos o bajarlo o ambos) antes de su exposición, pero el rechazo a su moción vaticinaba que el premier estaba ganando antes de presentarse.

Lo que sucedió después nadie se lo esperaba y significó el descalabro de Del Solar antes de entrar al campo de batalla. Como era obvio para cualquiera, Del Solar y Vizcarra debían asegurar su retaguardia y su línea de abastecimientos en caso de victoria (o sea, que les rechacen la confianza y el gobierno quede expedito para cerrar el Congreso). En simple: si su cuestión de confianza fuese rechazada era indispensable que la comisión permanente cambiara de composición, pues de cerrarse el Congreso esta sería ama y señora de la situación parlamentaria durante por lo menos cuatro meses, y allí la proporción del keikismo y el aprismo supera incluso al de sus bancadas en sus mejores momentos.

O sea, el eventual cierre del Congreso iba a ser peor que la “enfermedad” hasta que se convocaran nuevas elecciones en la que Vizcarra no sabe cómo le irá.

Por otro lado, si la cuestión de confianza no fuese rechazada, también era indispensable el cambio en la proporción de las comisiones, sobre todo las de Constitución, Ética y Levantamiento de Inmunidad donde se decide el placet de las reformas y quién se queda y quién se va.

Así, cuando todo hacía pronosticar que las comisiones se iban a recomponer y el presidente puso al voto del Pleno la medida ante el desconcierto general y la protesta mayoritaria de los apristas, con 66 abstenciones y solo 37 votos a favor la moción de recomponer las comisiones naufragó como el Titanic.

Pero la cosa no quedó allí: en esa batalla por el poder interno del liderazgo del Congreso la bancada de Concertación Parlamentaria dejó de ser bancada, pues –ante la sorpresa de todos– dos de sus integrantes, Julio Rosas y Marita Herrera, se pasaron a la fenecida bancada de Acción Republicana, que resucitó de sus cenizas, y a la que se sumó también la renunciante de Fuerza Popular Nelly Cuadros, conocida activista profamilia.

En simple, Fuerza Popular salió ganando una bancada más, pues es obvia la afinidad de ambas agrupaciones parlamentarias. Lo que fue un shock fue la defunción de Concertación Parlamentaria cuya actuación política había venido siendo la más significativa de esta legislatura que ya termina e, incluso, pese a que hasta hace poco se manejaba una fuerte hipótesis de que alguno de sus miembros encabezaría una candidatura concertada con la mayoría a la Mesa Directiva. En su actual situación esto ya no sería posible. Si, como se escucha en los corrillos, la ruptura de los que se fueron se dio por el excesivo ímpetu contra Chávarry ello demuestra que fue un mal negocio concentrarse en un asunto cuya agenda es únicamente de los caviares y sus esbirros.

La exposición de Salvador Del Solar trató de edulcorar la ignominiosa carta que envió al Congreso amenazando con su cierre. Dijo que no propuso un plazo de 15 días, pero causó risas cuando afirmó que “es absolutamente factible que los proyectos legislativos sean debatidos y aprobados en la presente legislatura” que termina el 15 de junio: ¡es decir, en 11 días! En cuanto al contenido, admitió cambiar puntos y comas en los 5 proyectos de reforma política, de darle vuelta a las frases y que “queda un espacio para el debate y el aporte parlamentario”, pero en el parámetro de lo propuesto. O sea, que no cambien nada.

Hasta aquí los hechos y su interpretación. Empieza el debate. Si alguien tuviera poderes de médium, se comunicara con el más allá y tuviera la suerte de hacerlo con el Gran Mazarino –y este se dignara responderle–, seguramente le diría: “Gana tiempo, envía al limbo del TC la confianza y arregla todos los asuntos internos de la correlación de fuerzas del Palacio de la Plaza Bolívar mientras que a Vizcarra le amarras las manos para asaltar el Congreso y cerrarlo”.

Veremos cómo van las cosas.

Foto original tomada de El Comercio (Anthony Niño de Guzmán)

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