Connect with us

Opinión

Que Dios nos proteja

Publicado

el

El caso venezolano es paradigmático. En 1999, el pueblo votó por un presidente hasta 2004, pero apelando a las encuestas de opinión el comandante Chávez convocó a una Asamblea Constituyente donde logró ganar la mayoría de escaños y extender su mandato, además de aprobar la reelección inmediata.



Prestigiados juristas, entre ellos tres expresidentes del Tribunal Constitucional, publicaron recientemente un pronunciamiento que exhortaba a los representantes del Ejecutivo y el Legislativo a superar impases dentro del marco de la Carta Fundamental. En ese contexto, los juristas señalan que el periodo electoral no puede acortarse un año porque el pueblo votó para elegir autoridades por el quinquenio comprendido entre julio del 2016 a julio del 2021, de acuerdo con los artículos 90 y 112 de la Carta Política.Ni un día más ni un día menos. Salvo, naturalmente, que se produzca la vacancia presidencial por causales contempladas en los artículos 113,114 y 117 de la Constitución o que el Parlamento censure o no otorgue voto de confianza a dos Gabinetes consecutivos, ante lo cual el jefe de Estado queda autorizado a disolverlo y convocar nuevos comicios (artículo 134 de la Constitución).

Nada de lo dicho anteriormente ha sucedido; sería improcedente acceder al insistente pedido del presidente porque de hacerlo afectaría “derechos políticos de los electores y de los elegidos”, y representaría “un grave precedente de interrupción de los plazos constitucionales preestablecidos”. Así han advertido, con lucidez y mesura, abogados firmantes del documento, invocando “responsabilidad patriótica” a los actores de esta crisis, que provoca una innecesaria confrontación entre peruanos y afecta gravemente la estabilidad, política, social y económica del país.

Cuando en 1930 el célebre escritor italiano Curzio Malaparte publicó su libro “Técnicas del Golpe de Estado”, manual para defender o hacerse del poder, analizó diversos escenarios: desde el golpe del 18 de Brumario del 9 de noviembre de 1799, ejecutado por Napoleón Bonaparte, hasta la Marcha sobre Roma de Benito Mussolini del 22 de octubre de 1922 y pasando por la revolución bolchevique en la Rusia de 1917. Malaparte no vislumbró, sin embargo, que con el tiempo surgirían nuevas y más sofisticadas modalidades de mantenerse o perpetuarse ilegalmente en el poder sin recurrir a las Fuerzas Armadas o sacar tanques a las calles, ciclo que se cerró en la década de los ochenta.

Ahora existe una forma menos traumática, más efectiva, recubierta de legalidad y sorprendente aceptada por la comunidad internacional: la reelección presidencial. Así ha ocurrido en Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, entre otros ejemplos.

El caso venezolano es paradigmático. En 1999, el pueblo votó para elegir presidente por un lapso de cinco años, sin reelección inmediata. Es decir, de febrero de ese año a febrero del 2004. Pero en el mes de noviembre de 1999, apelando a las encuestas de opinión, el comandante Chávez convocó a una Asamblea Constituyente donde logró ganar la mayoría de escaños, extendiendo el tiempo de su mandato de cinco a seis años y aprobando una reelección inmediata.

Posteriormente, los chavistas volvieron a modificar la zarandeada Carta Magna y hoy no existe límites de tiempo para un gobernante. Los veinte años de Socialismo del Siglo XXI, que han producido una catástrofe humanitaria en la tierra del Libertador –donde han tenido que migrar cinco millones de personas en búsqueda de medicinas y alimentos, tuvieron su origen maléfico –nunca lo olvidemos– en la alteración de las normas constitucionales.

Es importante recordar esos antecedentes cuando observamos que el primer mandatario pretende deslizarnos por el tobogán de la oscuridad, con el inaceptable respaldo de algunos miembros del foro que –al igual que Chávez– se apoyan en el resultado de las encuestas. El pronunciamiento de los constitucionalistas firmantes, por tanto, debe llamar a una serena reflexión para que el presidente no continúe escuchando a irresponsables ayayeros que pretenden que el Perú decida su destino al golpe de tambor de cuestionadas encuestas.

Si ello sucediera, que Dios nos proteja.

Opinión

Marcelo y el candidato del color de la mora

Seguir leyendo

Opinión

Expreso revela “la conexión humalista” de Maximiliano Aguiar

Seguir leyendo

Opinión

Hace rato que el fusible se fundió

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo