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PPK, un hombre feliz

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¡Benditos aquellos que lo ungieron, infortunados quienes lo sufren!



Es una gracia divina tener el optimismo y la bonhomía de PPK. ¡Benditos aquellos que lo ungieron, infortunados quienes lo sufren!

La inconcebible rabieta del canciller impidió que funcionarios de Torre Tagle asistieran a la conmemoración del Día Nacional de Francia, pero afortunadamente sus celos hacia el embajador Fabrice Mauriès no alcanzaron a nuestro presidente, quien sí estuvo presente como correspondía y dio un emotivo discurso rememorando sus raíces francesas.

Lo que sí me queda clarísimo es que PPK jamás hubiera podido ser diplomático. Sus formas demasiado transparentes e ingenuas, hasta para analizar los problemas del país, lo descalifican para esa tarea en que se privilegia el “sí, señor” y la sumisión política absoluta al gobernante de turno. Bueno, es disciplina y lo que toca: de lo contrario, el “ascenso” le sería una palabra conocida solo a través del prójimo.

Por ello, algunas de las respuestas que dio el presidente al diario La República en una entrevista publicada el día miércoles 19 de julio pasado son para el anecdotario y no puedo dejar de comentarlas:

1. “Yo creo que podríamos estar mejor [en las encuestas] pero realmente no me preocupa […] Trabajamos muchas cosas de manera silenciosa”.

La mala comunicación o ausencia de ella es un tema recurrente en este gobierno o tal vez la excusa perfecta para salir del paso a las preguntas incómodas. En enero del 2017, el exministro Martín Vizcarra imputaba la caída del 11% en la aprobación de PPK a la falta de comunicación aduciendo: “Tenemos un gabinete muy competente de gente muy preparada, que sabe su oficio. Quizá lo que se debe hacer es comunicar mejor”. ¿Luego de seis meses el presidente sigue diciendo lo mismo para justificar su baja en la popularidad? ¡Inaceptable!

Como alguna vez mencionó Gabriel García Márquez: “Lo que no se comunica no existe”. La comunicación es un activo indispensable en política que el gobierno no ha sabido utilizar. El equipo de la PCM, liderado por David Rivera (dicen que contratado solo por su cercana amistad con el ministro Fernando Zavala) ha sido absolutamente ineficiente, fallido, en su tarea de difundir en la población ese inmenso trabajo del Poder Ejecutivo del que se llena la boca el presidente. Qué falta de amor propio, David: es tan evidente el fracaso que cualquiera ya hubiera presentado su renuncia.

2. “[El estancamiento de la economía] se explica muy simple. Íbamos a crecer al 4.0% o 4.5% pero Lava Jato se comió un punto y El Niño Costero un 0.5% […] De haber sido el 2006, hubiera entrado con el cobre subiendo. ¡Ahí volábamos!”

El premier Zavala ha tenido que reducir sus predicciones de crecimiento a 2.8% y quizás tenga que afilar más el lápiz hacia fines de año. La economía creció 0.17% en abril; el PBI de mayo fue de 3.4%, del cual 2.5% le corresponden a un mes excepcional de la pesca. Hay mucha confianza en que el incremento del gasto público por la Reconstrucción con Cambios genere mayor demanda interna y sea fuente de crecimiento y empleo; pero siempre es esencial ir a los orígenes del problema. Además de los factores exógenos que conocemos (Lava Jato y El Niño Costero), los especialistas no se cansarán de recordar el error del MEF al decidir frenar la Caja Fiscal en el segundo semestre de 2016.

¿Razones? Para mí, simplemente se quiso proyectar una innecesaria imagen de disciplina en el gasto público y hacerle el juego a las clasificadoras de riesgo (las amiguis Standard & Poor’s, Fitch, Moody’s). De esa manera, endulzaban el camino de futuras emisiones de bonos. ¡Decisión desde el escritorio! Debieron pisar el acelerador los primeros meses: otra sería la foto hoy y quizás Alfredo Thorne seguiría en el puesto. No es tan simple, señor presidente, este tipo de decisiones tienen consecuencias exponenciales.

PPK señala en la entrevista que “aquí en el Perú, el deporte nacional es echarle la culpa a alguien, siempre”, sin caer en cuenta que estaría cometiendo el mismo pecado peruano de buscar excusas y dar explicaciones. Efectivamente, en el 2006 el precio del cobre estaba mejor pero hoy tenemos un país más fuerte y capitalizado, con buenos precios de commodities y un importante número de proyectos mineros en producción como Las Bambas. Aparte, gracias a la tecnología y a alguna mayor institucionalidad durante la reciente campaña presidencial hubo mucho más información sobre el Perú que hace diez años; no puede invocar desconocimiento, no puede echarle la culpa a un entorno diferente.

¡Nuestra cartera minera es envidiable, espectacular! US$ 53 mil millones en 48 proyectos muy importantes pero, ¿qué ha hecho el MEM para ayudar a que se desarrollen? La minería es la locomotora del país, el almacén de energía y crecimiento pero, absurdamente, ni se le prioriza y tampoco se le cuida. 

3. “Tenemos un Ejecutivo y un Congreso que fue elegido como oposición y siempre habrá una tensión […] Yo no le voy a contestar si el fujimorismo es populista o no. Lo que sí creo es que en todos los congresos del mundo hay medidas de corte populista”.

La supuesta tirantez entre los dos poderes del Estado es un prejuicio que los enemigos de la gobernabilidad se encargan de alimentar. PPK tiene que cambiar de chip y rechazar especulaciones, recordar que es “su mandato” y que los triunfos y fracasos pasarán a la historia con su nombre. No puede seguir usando como excusa dicha tensión: es hora de que asuma su liderazgo y la responsabilidad que implica tomar decisiones y gestionar.

Las campañas son demagógicas, manejan el arte de generar ilusiones. Los candidatos se meten en honduras y luego no saben cómo responder. Los congresos son populistas y los gobiernos, asistencialistas; todos pecan en querer comprar el favor de los ciudadanos a cambio de falsas expectativas o dádivas. Es la política aquí, al igual que en todas partes del mundo. La mayor o menor cultura de la sociedad es lo que hace la diferencia.

4. “No es fácil”.

Efectivamente, el Perú es un país complicadísimo; basta mirar su geografía, quizás la más intrincada de Latinoamérica conjuntamente con Bolivia. Si PPK a los 78 años, y después de haber sido funcionario público y ministro de Estado en diferentes carteras y gobiernos, no había ya tomado conciencia de que el país es casi un laberinto, que mantiene esa anarquía de la que se sorprendía Charles Darwin (y que reflejó en sus Diarios de Beagle en 1835), ¿cuánto más aprendizaje le queda para los próximos cuatro años que se vienen?

¡Agárrense! Aunque es la esperanza de todos eue haya pasado lo peor.

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