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PPK: abuelito, dime tú

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El nono que le da lecciones a su nietecita impaciente y contestona es la imagen que más réditos puede darle a PPK en lo que resta de campaña.



Leo y escucho que luego del primer debate de la segunda vuelta muchos espontáneos le aconsejan a PPK ponerse las pilas y demostrar que puede ser más agresivo que Keiko. Yo recuerdo que cuando PPK ha entrado en el plano de la agresividad no le ha ido nada bien, tanto en la campaña del 2011 como en la primera vuelta de la presente. 

Hace cinco años, creo que fue en Arequipa, ante una pregunta al paso que ya se llevó el olvido, la respuesta de PPK fue —esta sí— inolvidable: ¡No, no, no no no! La reacción de la opinión pública, que no es otra que la de los electores, fue de desconcierto, pues PPK es un señor calmado y ecuánime que parecía con ese dislate haber perdido los papeles como don Ramón. Así, en vez de quedar como hombre de carácter, se convirtió en objeto de befa, e inmortalizado en memes y caricaturas como un viejo cascarrabias.

Y hace pocos meses, en la primera vuelta de estas elecciones, fue en el sur cuando nuevamente enseñó los dientes a un periodista local, quien le preguntaba por los contratos gasíferos que él habría patrocinado cuando ministro, para decirle furibundo: “Usted es un ignorante”. Quedó pésimo, fue ampliamente criticado y tuvo que pedir disculpas.

En otras palabras, a PPK no le va el tono de pendenciero ni de bravucón ni de provocador. Aconsejarle eso para el próximo debate o para lo que le resta de la campaña es ponerle la lápida encima.

Por el contrario, PPK debería explotar el perfil de viejo sabio, que lo es, contra la joven inexperta en el manejo de la cosa pública, como lo es es Keiko Fujimori. Es decir, el abuelo que le da lecciones a su nietecita impaciente y contestona es la imagen de la que más réditos puede sacar PPK en los próximos once días que restan de campaña.

El tono condescendiente con la nietecita debería ser su tono. El “yo te voy a explicar con todo cariño para que aprendas y no te equivoques (como tu papá)”, el leitmotiv de la hora nona. Un abuelito sabio, sincero, buena onda y bien parado, que ha recogido la experiencia de hombre de mundo y que con humildad se la brinda a la juventud que encarna en el electorado Keiko Fujimori, es el mejor papel que puede jugar PPK ahora. Sirve para los viejos como para los jóvenes porque todos entienden la imagen y no genera rechazo alguno.

Querer convertir a PPK en Marcuse (un viejo filósofo medio loco y contestatario que encabezaba marchas juveniles de indignados y lanzaba piedras en mayo del 68) es tan estúpido como si alguien le sugiriera hacerse pasar por garañón a los 80 años. La imagen del viejo multimillonario texano James Howard Marshall casándose con su balón de oxígeno con la playmate Anna Nicole Smith no convence a nadie. La del abuelito de Heidi, sí. 

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