Connect with us

Opinión

¿Por qué legalizan la estupidez?

Publicado

el

El hecho de satanizar los nombramientos políticos conlleva a algo nefasto: esconderlos. Si a Swing lo hubieran nombrado para un cargo público hubiera tenido que responder con sus actos políticamente. Y si el fulano no quiso, es porque no quería hacer nada bueno.



Un amigo me cuenta que el Ministerio de Trabajo es el reino del CAS y me dice: ¿por qué lo que es bueno para el Ministerio de Trabajo no va a ser bueno para toda la sociedad? Sin embargo, es el Ministerio de Trabajo el que hace normas imposibles de cumplir para la formalización de millones de peruanos con legislación que es de la época del rey Pepino. ¿No es un absurdo? Lo que pasa es que aquí se legisla contra la realidad.

Otro ejemplo. En el programa Punto Final, el presidente del Congreso Manuel Merino tiene que rendir cuentas porque su hermano y su madre han contratado con el Estado siendo él funcionario público. El monto de la contratación es una fruslería irrelevante, que solo cobra sentido como “noticia” porque existe una ley estúpida que atenta contra el derecho al trabajo, llevándonos al absurdo del ius sanguinis en las relaciones laborales. Porque, ¿no es estúpido que alguien tenga que perjudicarse económicamente porque otro hermano toma una decisión personalísima de dedicarse a la política, postular y acceder a un cargo público, por lo cual el primero ya no puede contratar con el Estado, aún si lo venía haciendo antes del cargo público de su hermano? Sí, es estúpido.

Entonces, ¿por qué legalizan la estupidez? ¿Por qué tiene alguien que perjudicarse por una decisión que toma su pariente y en la que no tiene arte ni parte? ¿Acaso si se quiere evitar algún conciliábulo no está para eso la Contraloría?

Otro ejemplo es el mal llamado “tarjetazo”. ¿Por qué prohibirlo o satanizarlo con el cuento de la meritocracia si es algo que forma parte de nuestra realidad y, en general, la de cualquier realidad de cualquier país democrático y liberal del mundo? ¿O acaso Bobby Kennedy no entró por tarjetazo a la sede del Departamento de Justicia que lleva su nombre, cuando su hermano lo nombró –sin ninguna experiencia– fiscal general de los Estados Unidos? ¿Acaso no hizo un buen trabajo? De eso se trata, precisamente.

Así como hay una cuota de embajadores políticos, ¿por qué no puede haber nombramientos políticos en base a la confianza en vez de que una prensa estúpida los satanice? Si alguien contrata, en vez de a un Bobby Kennedy, a un Richard Swing es su problema, que revela la mediocridad del político o presidente que lo tarjeteó.

Además, el hecho de satanizar los nombramientos políticos conlleva a algo nefasto: esconderlos. Si a Swing lo hubieran nombrado para un cargo público hubiera tenido que responder políticamente por sus actos. Y si el fulano no quiso aceptarlo como sugiere lo propalado por Oxenford es porque no quería hacer nada bueno. Si hubiera sido un inepto, la población lo hubiera sabido y el que lo nombró también hubiera tenido que responder por colocar a alguien de tan baja ralea en un cargo público.

Pero, como aquí la realidad es la que se condena, nadie supo de este fulano sin seso hasta que estalló un escándalo farandulesco que ha puesto en la picota a seis ministros. ¿Cuándo algún grupo político se atreverá a ir contra la corriente de los medios y redes sociales, que se quedarían sin chamba si se legislara a favor de la realidad y no en su contra?

¿Alguien cree que Swing sería noticia si hubiera ocupado un cargo público o si no existiera la estúpida ley que no permite contratar con el Estado a parientes cercanos de un funcionario? Si no existiera, se acabarían las vocecitas engoladas y los resaltados en amarillo fosforescente del periodismo de investigación, que solo son noticia porque hay una ley estúpida que lo permite.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Censura y esclavitud

Seguir leyendo

Opinión

Alternancia y paridad: burradas y transparencia 

Seguir leyendo

Opinión

Martín, Maki y Mario

Seguir leyendo

Tendencias

Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo