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Populismo: perversa tentación

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¿Tan chicha puede ser nuestro país que el Gobierno, cual “emperador romano”, decretó que  el día siguiente al partido contra Nueva Zelandia sería no laborable,  en caso de que se alcanzara la clasificación al Mundial 2018?



¿Tan chicha puede ser nuestro país que el Gobierno, cual “emperador romano”, decretó que  el día siguiente al partido contra Nueva Zelandia sería no laborable,  en caso de que se alcanzara la clasificación al Mundial 2018?  Nadie niega que es un gran logro después de 35 años pero me pregunto: ¿el sector público se merecía ese premio? ¿Esa burocracia dorada y llena de privilegios que con su lento andar traba la inversión productiva, ya absolutamente rezagada en nuestro país? Obviamente no y menos si se trata de un caprichito populista del presidente, abrumado por la presión de LavaJato y de otras pesadillas políticas que ni en sus peores sueños imaginó.

Algunas reflexiones:

(i) De acuerdo con un estudio preparado por la Cámara de Comercio de Lima, se genera una pérdida de más de US$600 millones por cada día de paralización del país, que en manera alguna se compensa con el consumo, ni aun por haber coincidido con el pago de la quincena. En todo caso, el último generó un gasto irresponsable, que luego se sumará al de las Fiestas.

(ii) Tampoco es comparable con los feriados “puente” que tienen como propósito promover el turismo interno. No había ninguna certeza del éxito, aunque el pronóstico era favorable porque jugábamos de locales contra un equipo sin mucha destreza y en cuyo país no hay liga profesional.  Sin embargo, penosamente, fue un día desperdiciado que no impactará un milímetro en la aprobación de PPK.

(iii) Después de una interminable huelga de maestros, lo último que debió promoverse es la paralización del sector público y que se sigan perdiendo clases. La recuperación de horas es un saludo a la bandera y hay muchísimas en cola. Este año los escolares han sido la última de las prioridades del país, víctimas de una huelga politizada y de un presidente populista.

(iv) El trabajo y la disciplina es lo único que genera desarrollo. Los feriados solo retrasan procesos y distorsionan cronogramas. ¿Alguien pensó en las personas que estaban a la espera de algún documento público o, en aquellas que tenían que desaduanar mercaderías perecibles? ¿Acaso el Gobierno tuvo en su memoria a los miles de peruanos que viven al día y cuyo trabajo depende de la actividad laboral del sector público, como podría ser el caso de taxistas o expendedores de comida?

No. Nadie se acordó. La alegría de algunos se convierte en la preocupación de muchos.

(v) Todo esto es una vulgar imitación de Panamá, que declaró feriado el 11 de octubre pasado por conseguir participar —por primera vez en su historia— en un mundial de fútbol. Mala práctica de reyezuelos como Evo Morales (que desde el 2012 estableció que el Día del Trabajo se celebraría por dos días consecutivos) o como Hugo Chávez, que se irrogó atribuciones eclesiásticas y declaró siete días de Semana Santa, de lunes a domingo. No hay que imitar lo malos ejemplos, señor presidente: la demagogia y la falsa algarabía solo le generan costos al país.

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