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¿Nueva convivencia?

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Señores del Legislativo y Ejecutivo, solo necesitamos una coalición para hacer trabajable lo que queda del gobierno. El Perú se los va a agradecer.



En lo que a mí me sigue pareciendo harto sospechoso de ser miedo escénico, el presidente Vizcarra después de solo año y medio de “gobierno” sigue decidido a echarle la culpa de su incapacidad al Congreso, y busca con su disolución irse en olor a una multitud que una y otra vez demuestra de qué estamos hechos los votantes en Perú.

Tengo que volver a traer a colación las sabias palabras de Víctor Andrés Belaúnde, quien en sus Meditaciones peruanas (1932) decía de nosotros que en el Perú pocas cosas se hacen por amor y muchas veces –casi todas– por odio o, mejor dicho, rencor. Comúnmente preferimos a la línea positiva, la línea negativa de nuestros egoísmos anormales y depravados. El rencor que nos motiva carece de energía, y es por eso que esta no aparece en nuestro espíritu colectivo. Somos un pueblo soñoliento que es presa fácil de rencores y envidias, somos no solo física sino psíquicamente anémicos. Nada queremos ni deseamos intensamente.

Cuando veo fotos de otro Belaunde (“De”), el congresista, quien  acompañado de las más altas autoridades públicas ofrece tributo flor en mano a los terroristas del Ojo que llora, en vez de a los policías y militares héroes que hicieron posible que hoy él sea lo que es, me vienen sentimientos encontrados que casi me hacen vomitar. ¿Qué nos pasa? Son los mismos sentimientos que experimentaba cuando 30 años atrás éramos un país inelegible y no viable para ser parte de este planeta, porque nos dejamos capturar por las hordas polpotianas de Abimael Guzmán (el más grande genocida de la historia del Perú) y ahora hacemos todo lo posible, en sentido figurado, por volver a traerlo de vuelta.

Tengo que darle mérito a Abimael cuando, aquel glorioso 12 de setiembre, le dijo al general Ketín que si uno muere “esto”  (tocándose la sien) queda en los demás. Premonitorias palabras de alguien que desde el encierro que felizmente cumple no ha contribuido un ápice a que así sea, quien sabe si conociendo la psicología del peruano sabía que este tarde o temprano terminaría dándole la razón y una ayudita. Y vaya que se la dio: desde el año 2000 no hemos hecho otra cosa que liberar terroristas, darles plata y hacer todo lo posible por afectar el desarrollo económico; además de lavarle el cerebro a nuestros jóvenes, que hoy no saben quién es y qué hizo Abimael pero sí aseguran que el comunismo es bueno. Como dijo Gramsci: la conquista del poder cultural es previa a la del poder político, y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados orgánicos infiltrados en todos los medios de comunicación, de expresión, y en los entornos universitarios.

Señores del Legislativo y Ejecutivo: no se les exige una convivencia política como la de la península ibérica del siglo VIII, entre cristianos, musulmanes y judíos, ni como la peruana de 1956, entre Prado y Odría. Solo necesitamos una coalición para hacer trabajable lo que queda del gobierno. El Perú se los va a agradecer.

Imagen: Pixabay

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