Connect with us

Opinión

¡Ni la reina Isabel!

Publicado

el

En el jiujitsu la técnica es usar la fuerza del enemigo contra sí mismo. En este caso y a estas alturas, desnudar al bravucón como Don Nadie es lo mejor que podría hacer el Congreso para no terminar siendo Don Ninguno.



En la tradición constitucional inglesa, cuando el monarca acude para abrir las sesiones del Parlamento, las puertas de la cámara se cierran en su cara y este tiene que tocar con un bastón tres veces anunciándose. Solo una vez cumplido este protocolo –que dice mucho de quién es quién en el sistema de la monarquía constitucional británica– se abren las dos hojas de las puertas con permiso del speaker, y entra el rey o la reina para sentarse en su trono y leer lo que le ha escrito su gobierno en el N° 10 de Downing Street.

En el Perú el presidente se presenta cuando le da la gana al Congreso, sin previo aviso y sin agenda, y todo el mundo corre como pollo sin cabeza para hacerle reverencias y mojigangas con alfombra roja como si se tratara de la reina Isabel… pero no de la segunda (democrática y constitucional) sino de la primera (absolutista o camino a serlo). Sin embargo, el Perú no es una monarquía ni Martín Vizcarra un rey. Es más, en el Parlamento para contar a sus congresistas apenas bastan los diez dedos de una mano de los 130 que hay.

El propósito del jefe del Estado de acudir el último martes al recinto parlamentario fue notificar políticamente al Congreso que aprueben su reforma política sin modificaciones, tal cual hizo con la reforma jurídica: y la primera consecuencia de esta improvisación ha sido el desastre del concurso de méritos a la JNJ en el que únicamente aprobaron 3 de más de 100 postulantes. En esa oportunidad, el Congreso se dejó amilanar por las bravuconadas y amenazas del jefe del Estado, acompañado en este ímpetu –no iba a ser de otra forma– por la prensa ayayera que no quería discusión sobre el tema y que estigmatizaba a quienes objetaban los “mamarrachos” presidenciales.

Bueno: la historia ha vuelto a repetirse ayer, pero esta vez esperamos que el Congreso haya sacado las lecciones de la primera bravuconada presidencial.

Aquí solo caben dos opciones. O cerrarle la puerta en la cara –como reseñamos arriba que hace el parlamento británico con los reyes– hasta que aprenda a respetar al Congreso entendiendo, para empezar, que este no es una mesa de partes en la que el presidente viene cuando le da la real gana a hacer sellar sus reformas sin discusión alguna, y alegando que si no le dan bola le hacen “trampa”.

La otra opción es no darle ninguna bola. Cero importancia. No encresparse, no responderle nada más que con la indiferencia más absoluta. Eso significa no hacer conferencias de prensa en el Hall de los Pasos Perdidos, evitar figuretear ante una cámara para pasar por el campeón del Congreso, no comentar ni declarar nada concerniente a las bravuconadas presidenciales. Dejarlo en completo off-side mientras las comisiones siguen a su ritmo debatiendo, aprobando, modificando o archivando según sus prerrogativas constitucionales el proyecto de reforma política del Ejecutivo.

Si la gente común y silvestre empieza a ver a un señor un tanto “eléctrico” que irrumpe sin que lo llamen a hacer barullo y que trata de vender su bulla como la solución a todos los problemas reales del Perú, esa misma gente lo tratará como electrocutado, pese a la campaña mediática que seguramente le prepararán sus ayayeros aceitados con la publicidad estatal.

En el jiujitsu la técnica es usar la fuerza del enemigo contra sí mismo. En este caso y a estas alturas, desnudar al bravucón como Don Nadie es lo mejor que podría hacer el Congreso para no terminar siendo Don Ninguno.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

¿Nueva convivencia?

Seguir leyendo

Opinión

Todos los hombres del GEIN

Seguir leyendo

Opinión

El huevo podrido

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo