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Marcelo y el candidato del color de la mora

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Lo extraño es que, estando Odebrecht preso y condenado por corrupción, el púrpureo aspirante a Palacio de Gobierno haya estirado la mano sin considerar el origen ilícito de esos 400 mil dólares.



Jaime Bayly, prestigioso periodista y crítico tenaz de la horda chavista que hoy arrasa Latinoamérica, aseguró que Jorge Simoes Barata le ofreció un millón de dólares para financiar sus gastos para la campaña presidencial del 2011. La plata era fácil y, sin embargo, desistió. Bayly se salvó de milagro de entrar en las planillas de Odebrecht o con un codinome en la temible Caja 2, aún sin él saber que esta caja existía, pues por ese entonces recibir dinero de Odebrecht no era precisamente un pecado mortal.

El relato de Bayly nos permite entender la simpleza conque las coimas o donaciones acechan a los principales aspirantes presidenciales y a distinguidos congresistas de la república. Cinco años después, Marcelo Odebrecht estaba preso en una cárcel de Curitiba por delitos de corrupción en obras de infraestructura civil a nivel mundial. En Estados Unidos, se le enjuició por lavado de dinero y por utilizar el sistema bancario yanqui con ese propósito. Y como allá la ley sí existe (a diferencia del Perú), se le condenó a pagar y no a cobrar un total de 2700 millones de dólares.

A pesar de ello, la carcelería no redujo un ápice su ambición y sus planes de seguir controlando a los presidenciables del Perú, en particular tras el gobierno amistoso de Ollanta Humala, que les fue tan beneficioso en cuanto al Gasoducto del Sur. El proyecto más caro, más inútil y más corrupto de la historia del Perú: la friolera de 7500 millones de dólares, suma inverosímil para un país donde no hay agua potable, ni medicinas ni incubadoras para los recién nacidos; amén de la deficiencia en infraestructura y el tráfico infernal en las calles.

Fue en ese contexto que otro candidato oscuro –digamos del color de la mora– habría recibido una fuerte suma de dinero de Odebrecht para las elecciones del 2016. Así lo dijo exactamente un año atrás el brasileño Fernando Migliaccio da Silva, cuando afirmó haberle entregado 400 mil dólares para su campaña. Lo extraño es que, estando Marcelo ya preso y condenado por corrupción, el púrpureo aspirante a Palacio de Gobierno haya estirado la mano sin considerar el origen ilícito del dinero, chapando un millón y medio de soles para una campaña que terminó repleta de chicha y camisetas moradas, y de camionetas 4×4. Esto no sería una hipótesis sino la afirmación firme de Migliaccio en una captura de pantalla divulgada en Combutters: “Guzmán recebeu 400 tudo bem, pede mais inversão”. Es decir: un tal Guzmán recibió 400 mil dólares, todo bien, y pide más inversión. Porque, al parecer, la reunión entre ellos marchó tan bien que Guzmán pedía más dinero del encarcelado brasilero.

Si alguien cree que Marcelo Odebrecht va interrumpir a voluntad sus ventajosos negocios en el Perú se equivoca. El Perú sigue siendo su chacra. Aquí tienen contratos por miles de millones de soles –peajes que les generan harto cash a costa del laburo de los peruanos–, a fiscales parcializados y a toda la prensa oficialista en su bolsillo. Por gentileza de su socio, el colaborador eficaz José Graña Miró Quesada, propietario de El Comercio.

Dudo entonces que los fiscales citen al tal Guzmán a preguntar sobre esos calientes 400 mil dólares pues, en realidad, no quieren saber “toda la verdad” sino solo parte de ella, la que les conviene; en especial si esta involucra al Apra o a Fuerza Popular. Allí está justamente la raíz de tanta corrupción que experimentamos antes con Ollanta, PPK y Vizcarra, corrupción que consiste en apoyarlos a que lleguen al poder, a sabiendas de que tienen mochilas y cuitas ocultas, y de que por ello estarán luego en los bolsillos de las ONG, de sus fiscales y de la corrupción mediática.

Si es necesario, los defenderán con toda su prensa y en el TC –donde tienen los votos–, sin dilaciones. Por ello no causa sorpresa que excongresistas defensores del acuerdo secreto a favor de Odebrecht se hayan unido justamente a la lista morada, convirtiéndola así en la lista oficialista de Vizcarra, de Nadine Heredia y de Marcelo Odebrecht. Si seguimos así, el próximo Congreso que Vizcarra propone componer través de la frase “elijan bien” será uno completamente a favor de Odebrecht. Entonces, peruanos: ¡mejor será que elijamos mal, si es que eso significa no aceptar tanta corrupción!

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