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Los caviares no saben perder

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Me cae muy bien el señor Dumet por demostrar que, pese a los caviares, TODOS tenemos en el Perú libertad de expresión y opinión, y que (como ellos mismos claman) aquí no hay intocables.



Se realizó la primera fase del concurso de méritos para elegir a los miembros del JNJ. En el concurso de conocimientos, de los 104 postulantes solo aprobaron tres. El puntaje máximo era de 100 puntos. De menos a más obtuvo 66 el vicedecano del Colegio de Abogados de Lima. Con 70 quedó en segundo puesto un exfiscal del caso Barrios Altos y la Cantuta, actual docente de la PUCP.

Ganó el concurso con 86 sobre 100 (es decir, solo se equivocó en 7 respuestas) un brillante desconocido, alguien que sabe mucho más que los 104 que se presentaron y que dejó rezagados por lejos a la autoridad del CAL y al exfiscal y profesor de la PUCP. Se trata del señor David Dumet.

De inmediato, los caviares han pedido que se realice un nuevo concurso poniendo el grito en el cielo por el inexplicable primer triunfo del señor Dumet, alguien que –como veremos– no solo NO pertenece a la argolla caviar, sino que es activo detractor de sus falacias y deconstructor de sus personalidades más conspicuas. Es obvio que si el señor Dumet hubiera hecho lo mismo con lo que los caviares llaman “la mafia” estos lo hubieran llenado de alabanzas y no solo defenderían su libertad de opinión como ciudadano, sino que estas corresponderían al sentido “moral” de las mismas.

Las primeras críticas de estos malos perdedores que son los caviares han señalado al examen mismo. Algunos dicen que si solo aprueban 3 de 104 algo está mal en el examen y no en los 104. ¿De dónde sale este razonamiento? Dos de las más importantes universidades del país como son la PUCP y la UNMSM, entre otras, realizaron el cuestionario de conocimientos.

“Preguntas básicas un 40% o 30% de dificultad media”, especificó el Defensor del Pueblo, encargado del proceso de selección. Es decir, ¡los caviares tuvieron su cuota en la elaboración de un examen riguroso para eliminar a los brutos, pero los brutos resultaron ser los caviares! Porque, vamos, las mejores universidades del país no se pueden equivocar tanto, ¿o sí?

Luego han venido las críticas al peso de cada examen en el proceso concursal. “Se advirtió desde el inicio. El porcentaje bajo del CV (30%), contra el examen (30%) y la entrevista (40%) desincentivó a la mayoría. Deben tomarse medidas urgentes para salvar, de la mejor manera, el JNJ”, tuiteó el sociólogo Fernando Tuesta, expresidente de la Comisión de Reforma Política, exjefe de la ONPE y docente en la PUCP.” Sí, claro. ¿Cuánto debía valer el examen de conocimientos para que no tengamos a tantos burros como fiscales y jueces metiendo presos por doquier a investigados con prisión preventiva (cuando en España ni siquiera Hinostroza califica para ese arraigo, esperando en libertad la súplica para que no lo extraditen), mientras esos mismos burros dan libertad con comparecencia a presuntos violadores de niños o maltratadores de mujeres?

¿Y el CV debió haber valido más porque entre caviares se van canjeando las asesorías internacionales haciendo méritos para los haraganes cuyo juego es ir amplificando ideológicamente sus credos bien remunerados? ¿O tal vez valía muy poco la entrevista personal porque se le ponía cierto coto a la subjetividad en la que los caviares son campeones?

Otro abogado relumbrón de los programas de la parrilla caviar dice que el examen de conocimientos no vale mucho porque Hinostroza era el que los tenía mejor que nadie. ¿El abogado caserito de los programas de cable no pasó el examen de lógica? ¡Falacia de la causa falsa, doctorcito! Y los del IDL ya dicen o que se debe anular todo el concurso o que se debe proceder a “invitar” a los “notables” que no concursaron (se supone), para que con un examen a su medida ocupen los puestos que van quedando libres en el juego de las sillas del JNJ.

Pero la delicia de todas estas críticas se concentran en el ganador del concurso de conocimientos, “descalificado” de antemano por la argolla caviar, como puede verse luego de todas las baterías disparadas para justificar el descarrilamiento del proceso de selección de MÉRITOS, del JNJ. Los caviares se rasgan las vestiduras  (“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad”) porque el señor Dumet (al que no conozco ni en persona ni en las redes sociales porque como he dicho mil veces no sigo el Twitter para nada), le ha cantado sus opiniones jurídicas o personales a una serie de pontífices de la corrección política y “héroes” del momento.

Argumentó en Derecho por qué el entonces fiscal de la Nación Pedro Chávarry no había cometido ninguna ilegalidad al no renovarles el encargo en atributo de sus funciones a los fiscales Pérez y Vela del equipo Lava Jato a quienes él mismo Chávarry nombró cuando asumió el cargo (¡bueno, ya se entiende por qué el señor Dumet ganó el concurso de CONOCIMIENTOS con 86 puntos!). Criticó las impertinencias abusivas de Pérez Gómez contra sus superiores (en esa época, contra el fiscal de la Nación Chávarry a quien este fiscal de menor cuantía pedía “dar un paso al costado, ni más ni menos) y hoy avaladas con el silencio de la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos. Desnudó la “transparencia” de Allan Wagner, quien luego de ser DOS VECES MINISTRO de Alan García en sus DOS GOBIERNOS se lavó las manos, le deseó suerte con la justicia pero pontificó sobre el derecho a la verdad (la de un lado, por supuesto), para luego enviarle  a su familia el pésame por su suicidio, el cual le fue devuelto en la cara (hablando de caras, Wagner tiene dos especialidades en la diplomacia: lavarse las manos y lavarle las caras a otros: ¡se la acaba de lavar a Susana Villarán con un tuit para la historia!) Si Wagner también se propone lavar pies, hasta podría postular para Papa.

Otro deconstruido por el señor Dumet fue un troll, un chamán, curandera o bruja del “psicoanálisis” (disculpen las redundancias) que vendría haciéndose pasar por la “doctora cachetada” que diagnostica a personalidades sin haber visto ni entrevistado nunca al “paciente”, dictaminando conductas morales a través de un pasado que ni conoce, atendiendo a un manual freudiano en blanco y negro desvencijado por la historia de las modas. Como a esta falsa “cachetada” le encanta citar en twitter las fases oral, anal, fálica, de latencia y genital en la que se encuentran sus “diagnosticados”, al parecer el señor Dumet se tomó la libertad de diagnosticar que dicho troll se encuentra en la fase anal, en la que la mierda, si no se limpia, puede terminar envenenando al paciente. ¡Gran escándalo para los caviares y sus medios, tan desinformados que ni siquiera se han tomado el trabajo de investigar que la verdadera Carmen González ha declarado que no tiene Twitter!

Me cae muy bien el señor Dumet por demostrar que, pese a los caviares, TODOS tenemos en el Perú libertad de expresión y opinión, y que –como ellos mismo claman–, aquí no hay intocables. Felicitaciones por el primer puesto de conocimientos para el JNJ y mucho cuidado con pretender eliminar el MÉRITO  por los “notables”.

Imagen de fondo: Ilustración de Eneko

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