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Lobos disfrazados de ovejas

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Un presidente propone no cumplir la Constitución y las leyes que determinaron que él esté sentado donde está en los plazos que corresponden y, para remate, quiere incumplir también con el mandato de la representación nacional en nombre de las "encuestas". ¿Qué encuestas? ¿Acaso las encuestas del señor que acaba de ser despedido de El Comercio? 



Las guaripoleras de Vizcarra están haciendo sus mejores maromas para que cualquier diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo termine en el más rotundo fracaso a costa del país. Desde Álvarez Rodrich, pasando por Rosa María Palacios, Hildebrandt, hasta Raúl Tola y varios otros más de menor cuantía, el tema es el mismo: una admonición para que Vizcarra tire el diálogo propuesto por el presidente del Congreso por la borda y se mantenga en sus trece sobre el adelanto de elecciones. A esto se suma la actitud del propio Vizcarra de dialogar sobre la base de todo o nada, es decir, una conversación sin sentido más que el del ultimátum cuasi inconstitucional.

Esto revela la entraña antidemocrática y autoritaria de quienes dicen, precisamente, defender los consensos de la boca para afuera y pasar –en sus columnas de opinión de papel periódico o vía streaming– como enemigos de los totalitarismos que a la luz de los hechos ellos mismos encarnan. La lógica de esta gentita es que los “buenos” no pueden conversar ni pactar con los “malos”, encarnados por una mayoría parlamentaria que para ellos constituye una anomalía inaudita del sistema democrático y que les es insoportable, por lo que desde el primer día hicieron y hoy harán lo que sea para disolverla a cualquier precio: de ahí el adelanto de elecciones.

Y es que, simplemente, a los de Fuerza Popular no los pueden soportar; se les revuelve el estómago aunque con el apoyo de esa mayoría haya sido elegido presidente del Congreso un señor como Olaechea, al que antes reventaban mil cohetes en almuerzos y cenas benéficas como el filántropo magnate de los vinos.

Cuando digo que este “asco” visceral contra la actual representación democrática de la mayoría nunca fue fruto de una evolución de su actuación en el Congreso (que ha tenido como todas sus evidentes tropiezos) lo demuestra que desde el primer día de instalación en el Palacio Legislativo los mismos que hoy salen pujando contra el diálogo y el adelanto de elecciones propusieron que los ganadores de 71 bancas en el parlamento declinaran la presidencia y la mesa directiva en nombre de la “gobernabilidad”. Esa es la prueba más irrefutable de su talante antidemocrático, prepotente y elitista que pretende que una casta “moral” autoelegida ejerza la patria potestad del Perú fuera de la Constitución, las leyes y el sufragio popular. Y el cuento, por supuesto, es la libertad de expresión de la que son enemigos para los que no comulgan con sus ideales “morales”.

Yo creo que por el contrario todos esos son unos inmorales desde que, creyéndose los dueños de la verdad, descalifican a sus opositores con una argumentación moral ajena a la razón y, por tanto, meramente subjetiva. Su argumento es simple: “Yo soy mejor que tú”. Punto. En ese sentido, los principios constitucionales y las prácticas y reglamentos parlamentarios salen volando por la ventana si con eso se logra el objetivo de barrer de sus curules a esa mayoría apestosa que me cae gorda y a la que es un “deber” destruir. Por eso es que les importa un bledo el diálogo propuesto por Olaechea.

Pero el presidente del Congreso va con la Constitución y la ley en la mano que determinan los mandatos presidencial y congresal. También va con el principio constitucional de la representación de las mayorías por la que él fue electo. Y con la propuesta de un diálogo que haga cumplir la Constitución, las leyes y ese principio de representación de las mayorías. Eso es lo moral en la política.

Vizcarra lo recibe en calidad de presidente que entró por subrogación a la jefatura del Estado. Un presidente que no fue votado como líder de la nación sino como su reemplazo en caso de una necesidad de fuerza mayor. Un presidente que propone no cumplir con la Constitución y las leyes que determinaron que él esté sentado donde está en los plazos que corresponden y que, para remate, quiere incumplir también con el mandato de la representación nacional en nombre de las “encuestas”. ¿Las encuestas del señor que acaba de ser despedido de El Comercio?

¿Un presidente cuyas únicas alternativas son patear el tablero adelantando elecciones o disolviendo el Congreso? ¿Aparte de esas propuestas no tiene un plan de gobierno mínimo para conversar con Olaechea y llegar al 2021 cumpliendo con la constitución? ¿No se trata de eso romper el “entrampamiento?

¿Quién y quiénes son entonces los inmorales? ¿Acaso los que buscan llevarse su pelota porque las reglas del juego no les gusta? ¿No es eso corromper la democracia? Sí, lo es. Ya basta de hablar con medias tintas.

Los corruptos son los falsos profetas. Tanto los que pontifican desde la prensa como los que usan la banda presidencial para deshacerse de sus deberes y conspirar contra la Constitución con leguleyadas. Son, como se dice, lobos disfrazados de ovejas.

Imagen: El Universal.com

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