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Lo que comienza mal termina mal

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Vaya crueldad, se requisó la mercadería de los ambulantes de Gamarra para combatir el Coronavirus.



El Ejecutivo ha demostrado que solo se escucha a sí mismo. Quien critica y propone con acierto ingresa al bando de los enemigos. Vizcarra y algunos de sus ministros pidieron disculpas, siempre mediatizadas. Las excusas auténticas llevan a enmendar los errores y cambiar de rumbo. Nada de ello ocurre.

Aconsejado por su asesor de imagen, el mandatario repite y repite la palabra “esfuerzo” como un mantra que lo protegerá del desastre al que está conduciendo al Perú. La pérdida de vidas humanas no se recuperará con palabras falsas. Vivimos en medio de una discusión estéril sobre si la curva del Covid-19 entró o no a una meseta, cuando los contagiados aumentan en 5000 diarios.

En lugar de mirar la realidad y reaccionar ante el descontrol de la pandemia y el descalabro de la economía, Vizcarra lanzó un galimatías: “No es un pico, es una meseta, aunque no es una meseta plana sino irregular (…) Será una disminución gradual progresiva lenta”. El Colegio Médico lo aclaró indicando que la tal curva es una empinada escalera y en ascenso. Pero no habrá rectificación.

Se machaca también que en Chile la pandemia se descontrola. Pero tiene 890 muertos. Colombia, 855 y Perú, 4099.

Desde el inicio el gobierno tuvo una actitud triunfalista e irresponsable y –aún no se entiende– se zurró en las pruebas moleculares. Por eso ahora da palos de ciego. El gobierno no sabe comprar. No adquirió equipos, oxígeno, respiradores, ni camas UCI. Ya los galenos nos anuncian que de 25 pacientes entra solo uno a UCI; probablemente será peor.

Todos los países del mundo tuvieron dificultades y desconcierto ante el Covid-19. Solo Perú tiene una cuarentena de tres meses –pese a que los médicos propusieron que fuera focalizada– que no detiene la enfermedad y que puede durar hasta agosto.

Vizcarra y adláteres se quejan del ineficiente Estado peruano como si fuera esa la causa de la mortandad y el desmanejo. Desde el 2016 su gobierno nada hizo por la salud. Menos el de Ollanta Humala. Cero hospitales, cero equipamiento. Las cifras son claras.

La informalidad sostiene buena parte de nuestra economía. Pero, vaya crueldad, se requisó la mercadería de los ambulantes de Gamarra para combatir el Coronavirus. Una señora se la cantó bien claro a Vizcarra: “Mis hijos tienen hambre, tenía una juguería, obtuve un crédito con Caja Trujillo de S/ 20 mil. No puedo pagarlo, tampoco el alquiler y me están botando”.

El transporte debe subvencionarse para que la gente vaya a trabajar. Reactiva Perú es un desastre, las mypes desfallecen y no les llega ese crédito. La tramitología está en ascenso. No hay cifras de a cuántos les llegaron los variopintos bonos. Vizcarra no puede gobernar; si no convoca y escucha a otros, imposible salir de esto.

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