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Lecciones de Alemania

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Se trata de un sistema en el que el ganador no se la lleva toda y que obliga a actuar con plazos perentorios y obligatorios. Un ejemplo a seguir.



El sistema electoral alemán es el resultado de un profundo análisis hecho por las fuerzas de ocupación aliadas y los partidos más representativos de Alemania después de la segunda guerra mundial. Lo que se quería lograr en primer lugar era evitar la atomización política al estilo de la República Weimar, que fue la que finalmente llevó al nazismo. El sistema elegido fue el de representación proporcional personalizada con una cláusula limitativa. Este sistema fomenta la construcción de coaliciones, el consenso, el compromiso y la cooperación, valores que corresponden a lo que se puede llamar una democracia del consenso obligatorio.

La cédula de votación permite a los alemanes dos votos: uno para el candidato de su preferencia en su circunscripción (algo similar al voto preferencial peruano), y el otro para uno de los partidos en competencia. Hay una cláusula limitativa del 5% del voto nacional para que un partido pueda ser considerado en la repartición de curules salvo que gracias al voto preferencial algún candidato reciba una mayoría significativa, en cuyo caso según fórmula Saint Laguë se le calcula un número de escaños a pesar de que su partido no alcance ese mínimo.

En la última elección general del 24 de setiembre, ganó por mayoría relativa del 32% el CDU/CSU (socialcristianos equivalente al PPC peruano); segundo quedó el SPD (socialdemocracia equivalente al APRA) con 20% —su peor resultado de la posguerra—; tercero el sorpresivo AfD (antiinmigración, anti Europa, nacionalista de extrema derecha sin equivalente en Perú) con 13%; cuarto la FDP (liberales sin equivalente en Perú) con 10%; quinto Die Linke (izquierda moderna sin equivalente en Perú) con 9%; sexto Die Grüne (ecologistas sin equivalente en Perú) con 8.9%.

Al no haber segunda vuelta como en Perú, el partido que pone automáticamente al candidato a canciller es el que gana; en este caso la CDU/CSU de la Merkel. Acto seguido, la canciller tiene que ser ratificada por una votación en el nuevo parlamento lo cual automáticamente requiere de consenso y la formación de coaliciones. En el actual caso en eso están: negociando lo que llaman la “coalición Jamaica” por los colores de los partidos CDU/CSU (negro), FDP (amarillo) y Die Grüne (verde), como los de la bandera de la isla caribeña.

El beneficio para los electores —además de que debe haber consenso obligado, compromiso y cooperación, es decir, acción (no como acá que se pasa un año en nada)— es que el plan de gobierno de los próximos cuatro años debe incluir en la agenda los programas más votados, que en el caso alemán son: 1) más economía social de mercado (CDU/CSU) ; 2) austeridad fiscal y menos gobierno (FDP); y 3) establecer fecha a la prohibición de los motores a combustión a favor del eléctrico (Die Grüne).

Esta es una fórmula en la que el ganador no se la lleva toda y el sistema obliga a actuar con plazos perentorios y obligatorios. Un ejemplo a seguir.

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