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Lealtad al lector

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La esencia misma del periodismo es la confianza por parte de quienes lo siguen; si un medio periodístico no la respeta pierde todo sentido.



Premisa 1: La verdad y la objetividad, como conceptos absolutos, no existen en el periodismo.

Premisa 2: El periodista es un ser humano y, como tal, su trabajo es susceptible al error. Como todo profesional —y, más aún, por estar sujeto a la vertiginosa e impredecible coyuntura— un periodista puede equivocarse.

Estas dos suelen ser las causas de la mayoría de polémicas públicas sobre periodismo. Que si un medio hizo énfasis en tal o cual denuncia y no en otra; que si usó tal o cual grupo de palabras, más suave o más duro, para anunciarla; que si le dio más o menos espacio a una postura; que si algunos datos no coincidían exactamente con la realidad; o, en el peor de los casos, que si la noticia en su conjunto resultó ser completamente falsa.

Es famosa la portada de una edición especial de El País en el 2004, que aseguraba que ETA estaba detrás de los atentados del 11M en Madrid. Minutos antes de imprimirla, el director del diario había tenido una conversación con el mismísimo presidente, José María Aznar, quien le había asegurado que el gobierno español tenía esa certeza. Una mentira dirigida por intereses políticos que, dada la premura por sacar la edición y la importancia de la fuente, se decidió no verificar. Jesús Ceberio, el director en cuestión, hoy hasta da charlas para evitar que otros repitan ese error.

Las dos premisas iniciales no son, sin embargo, una sentencia de muerte para el buen periodismo. Contra la subjetividad y la susceptibilidad al error, la profesión ha desarrollado escudos procedimentales: el cruce de fuentes y la evaluación de sus intenciones, la obligatoria búsqueda de la versión de la parte acusada, la revisión del texto por verificadores de datos, etc. Actualmente en prensa ya no se habla de verdad sino de veracidad: los procesos que aseguran que se tiene a la verdad como norte aunque teóricamente no se pueda alcanzar.

Nada de esto importa, sin embargo, si al medio le interesa un pepino su lector. Y es que el principio de lealtad al lector sostiene la esencia misma de la profesión. Sin él, el periodismo no existe. Un medio periodístico tiene sentido si es que sus lectores confían en que no les será desleal. En que puede defender con énfasis una causa política, en que incluso se puede equivocar, pero que no va a intentar engañarlos deliberadamente. Mucho menos agarrarlos de idiotas.

La portada que Diario Exitosa publicó el lunes 31 de julio rompió ese principio básico de lealtad con el lector. Esta columna no pretende detallar todas las mentiras de Exitosa, pero vale mencionar una para que quede clara la intención. La portada dice “Hijo de ministra en Beca 18” y, centímetros más abajo, presenta una ficha de inscripción en la que se lee bien claro “tipo de beca: BECA PRESIDENTE”. ¿Exitosa cree tan idiotas a sus lectores que piensa que no pueden hacer una distinción tan simple? Y encima cuando la postulación… ¡es a Harvard!

Hacer a las personas más libres mediante la información es la razón de ser del periodismo. No intentar atarlas a la ignorancia con mentiras deliberadas dirigidas por los intereses políticos del medio. Por eso, lo de Exitosa no es periodismo. Llámenle como quieran, pero por favor, periodismo no. Hay que empezar a hacer las distinciones.  

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