Connect with us

Opinión

‘La tía bacán’ y otra vejación a la ciudad

Publicado

el

Hoy en prisión preventiva, Villarán nos dejó la cereza de este pastel de corrupción cuando dijo, sin que siquiera le parpadee el ojo, que "lo volvería a hacer". 



¿Susana Villarán se salió de la realidad? ¿Tiene principios de demencia senil? Es lo que me pregunté después de escuchar sus increíbles y atrevidas declaraciones sobre el dinero recibido de Odebrecht y de OAS. O sea, ella era consciente de que nos había mentido por años, una y otra vez, y de la nada se le ocurrió decir la verdad: que sí sabía lo de la plata sucia.

Y su inefable argumento fue que no lo había dicho antes por “lealtad” a un amigo. ¿Qué cosa? La única lealtad que tiene un alcalde es a la ciudad y a sus ciudadanos.

Digamos que previo a su elección muchos sospechábamos de su incapacidad administrativa… y luego esta quedó ampliamente demostrada. Pero más sospechas, esta vez ya de corrupción, surgieron cuando supimos que contrataba elementos jóvenes sin experiencia con sueldos exorbitantes, cuando perdonaba a funcionarios que habían cometido faltas graves y ella simplemente los reubicaba. Estaban, además, los estudios o consultorías activados cuando ya se habían hecho antes, entre otros indicios.

Es claro que para ella primero eran los intereses de otros y no el de la ciudad.

Volviendo a su confesión, creo que si yo hubiese sido el entrevistador hubiera dejado de lado mi rol y como vecino la hubiese botado del set. A ese grado llega mi indignación ante la insolencia de esta mujercita, porque cuando el corrupto se siente acorralado, en su mundo irreal, es capaz de crear  las excusas más exóticas. Cree tanto en lo que dice que no siente vergüenza y piensa que cualquier situación que se presente la sorteará con facilidad. Es en ese momento que quienes rodean al corrupto ya no saben si esa persona está todavía en el mundo real, si está delirando o si es un cínico e hipócrita de dimensiones desconocidas.

Las excusas cínicas ya las hemos vivido con PPK, quien hasta que entró a detención domiciliaria nos dejaba desconcertados con respuestas que desafiaban el entendimiento de cualquier persona normal. Y todavía recordamos las mentiras de Nadine. Pero la cereza del pastel de la “tía bacán” fue cuando dijo –sin que siquiera le parpadee el ojo– que “lo volvería a hacer”.

Sus declaraciones fueron tan chocantes y brutales, que sus otrora más apasionados ayayeros salieron a criticarla (no les queda de otra, aunque lo hagan suavemente). Y luego, como era previsible, no se les ha movido un pelo ante su prisión preventiva.

Algunos pensaron que estos dichos fueron parte de una estrategia para suavizar la pena. Puede ser. Y aunque en ese momento dijo que se sentía liberada, parece que disfrutará de esa “liberación” sola, dentro de cuatro paredes.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

¿Nueva convivencia?

Seguir leyendo

Opinión

Todos los hombres del GEIN

Seguir leyendo

Opinión

El huevo podrido

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo