Connect with us

Opinión

La posverdad entre nosotros

Publicado

el

En el Perú se ha llegado a tener un manejo tan experto de "la verdad" a través de la manipulación de los medios que sería la envidia de Joseph Goebbels o Iosif Stalin.



El israelí Yuval Noah Harari, autor de Sapiens, escribe en otro buen libro —21 lecciones para el siglo XXI– que la verdad y el poder pueden viajar juntos solo durante un trecho. Tarde o temprano seguirán por sendas separadas.

Para comprobar lo anterior basta ver las entrevistas que sobre la catástrofe venezolana brindó en Moscú la vicepresidenta aún en ejercicio de Venezuela, doña Delcy Rodríguez. En ellas menciona que la ayuda humanitaria internacional no era tal y que en vez de comida para el hambriento pueblo venezolano ahí habían  “materiales para crear violencia”. Que todo era un complot del capitalismo yanqui para intervenir militarmente en Venezuela. Del millón por ciento de inflación y las escenas de venezolanos recogiendo comida entre los botes de basura, nada. De las compras de haciendas en Costa Rica para las novias de Vladimir Padrino, ministro de Defensa (¿la suya?), o del Cártel del Sol, seriamente implicado en tráfico de narcóticos y armas, ningún comentario.

De manera similar en el Perú se ha llegado a tener un manejo tan experto de la verdad a través de la manipulación de los medios que sería la envidia de Joseph Goebbels o Iosif Stalin. Con todavía más del 50% de aprobación, el actual gobierno sigue vendiéndonos la idea de que se está haciendo una lucha adecuada en contra de la corrupción –mientras la realidad es que Odebrecht no tiene nada que envidiarle a Dreyfuss, Meiggs o la IPC en cuanto a impunidad se trata, y seguirá licitando, sin pagar impuestos, coimeando y sin asumir su real responsabilidad sobre esos 12 mil millones de dólares en obras evidentemente conseguidas con cutra y plata de todos los peruanos– o de que un viaje que se suponía debía ser de estricto y prudente protocolo y relaciones comerciales –como le corresponde velar a todo mandatario– terminó en una farra de más de 300 mil dólares donde el papelón, la huachafería y el gasto inútil y descarado de nuestros preciosos recursos económicos fueron la realidad concreta.

Claro, un “salvador caso” de acoso sexual del congresista Lescano evitaron más exposición de todo ello.  ¿Y qué hay de los 400 mil nuevos pobres? ¿O de la anemia en el sur?

Esto está como el convencimiento de que tenemos de que la Coca Cola (sí, la bebida) es buena y se relaciona con la juventud y el deporte. La millonaria publicidad ha hecho que sigamos siendo fieles consumidores de la bebida –yo la tomo después de una buena parrilla– sin saber que lo que realmente estamos haciendo es condenarnos a la obesidad y la diabetes.

Lamentablemente el homo sapiens llegó a la cúspide de la dominancia entre las especies porque es adepto a creerse historias, ficciones. Ahí radica el éxito de las religiones e ideologías que agrupan a millones de personas, algo que otras especies nunca pudieron lograr y que las dejó en el nivel de tribu o grupo social pequeño.  El gran dilema, entonces, sigue siendo: ¿qué es más importante, la verdad o el poder? Como humanos, parece que siempre preferiremos al segundo.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Expremier de Vizcarra preso

Seguir leyendo

Opinión

Keiko: un caso para Human Rights

Seguir leyendo

Opinión

Greta Thunberg, Lindbergh y Cristóbal Colón

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo