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¿”La letra con sangre entra” para Alonso Segura?

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Al parecer, el exministro respalda una política fiscal del terror.



“El tema es que si no le tenemos miedo a la Sunat, en este país no pagamos impuestos” Sorpresivas palabras expresadas por Alonso Segura en un reciente evento organizado por ESAN, que parecen evocar pensamientos de décadas pasadas o que podrían confundirse con nefastos capítulos de la historia. No quisiera pensar que quiere convertir a Victor Shiguiyama en el nuevo Maximiliano Robespierre e implantar una política fiscal del terror: tributación rápida, severa y sobretodo inflexible. ¡Pagas o te hago pagar de cualquier manera!

Muy pesimista, asegura que la reforma tributaria no va a dar los frutos esperados y que es un gazapo mayúsculo haber vendido una imagen “amigable” de la Sunat. Habría que recordarle que este tipo de instituciones intimidatorias son propias de los regímenes dictatoriales, en los que la palabra y opinión del ciudadano está absolutamente subvaluada. Segura nos degrada en su visión de sociedad al dictaminar que sin administración tributaria represiva no habrá recaudación. Me pregunto: ¿qué parte de amigable no entendió?

No se trata de contar con una entidad ineficiente, negligente y que se haga de la vista gorda en las fiscalizaciones, ni que condone intereses o visite a los contribuyentes por simple cortesía. Estamos hablando de la necesidad de una institución con visión moderna, con gente capacitada y de mente amplia que entienda que, más allá de los roles, tiene una suerte de obligación de mantener la sobrevivencia de los negocios y empresas porque vive gracias a su rentabilidad. Le guste o no, son socios en este emprendimiento llamado desarrollo del país.

El funcionario que solo pensaba en el número de resoluciones de determinación o de multa que iba a imponer para ganarse estrellitas en la frente ha pasado de moda, no existe más… ¡salvo que regrese el exministro Segura y lo resucite!

Nada es gratuito. Esto implica mucha responsabilidad del Gobierno con el gasto público, hasta el último centavo. Por ello nos cuesta aceptar una modernización de Talara tan onerosa, para la que se han emitido bonos por 3 mil millones de dólares, o simplemente nos resulta difícil ver la cantidad innecesaria de viajes al exterior que hacen muchos funcionarios públicos —alcaldes incluidos— de los que nadie habla en estos escenarios.

Una de las reformas fiscales más importantes de este gobierno es la repatriación de capitales aprobada mediante Decreto Legislativo 1264, que establece un régimen temporal de Impuesto a la Renta para los capitales o rentas no declarados. Se sustenta en los acuerdos de intercambio de información entre las administraciones tributarias de diversos países —esta es la cuota de pánico e intimidación que reclama el exministro Segura—. Se espera recaudar entre 5 mil y 6 mil millones de dólares.

En el 2004 se dio una medida similar, pero el efecto no fue sostenido porque aún tenemos una fuerte evasión, la base de contribuyentes ha crecido en forma diminuta y la PEA informal se mantiene alrededor del 70%.

La repatriación ha sido implementada con muchísimo éxito en la mayoría de países de Latinoamérica. ¡En Argentina ha sido un gol de media cancha! Se ha recibido cerca de 120 mil millones de dólares repatriados. Gran victoria para Macri y para la alicaída economía argentina, golpeada por los ajustes fiscales luego de una larguísima y tenebrosa era Kirchner/Fernández. Imagino que el exministro Segura estará lamentándose ahora no haberlo hecho oportunamente, por cuanto habría capitalizado este generoso flujo del exterior.

“Tarde piace”… no se tomó la decisión adecuada en el momento adecuado.

Otra importante modificación es la restitución del drawback a la tasa del 5%. Los subsidios y exoneraciones son los “patitos feos” de los regímenes fiscales; sin embargo, así nos disguste el drawback es la diferencia entre la vida y la muerte para muchos exportadores no tradicionales, quienes deben competir en el mercado internacional con costos asociados bastante mayores a la competencia como los fletes internos o la congestión logística de los puertos, especialmente el Callao. En el 2014, el exministro Segura no tuvo piedad por el sector exportador y —a pesar de que venía una caída sostenida en las exportaciones desde el 2012, con la pérdida de más de 600 mil puestos de trabajo— decidió reducir progresivamente la tasa hasta llegar al 3%.

El objetivo de estas nuevas reglas de juego fiscales es generar conciencia en los contribuyentes: por eso ha sido tan aplaudida la modificación del inciso 1 del artículo 178 del Código Tributario, que limita la imposición de la multa a la existencia de tributo efectivo, omitido en perjuicio del Estado. Antes se penalizaban simples errores y formalidades, lo cual evidentemente ahuyentaba a los contribuyentes.

Querido exministro: ¡”Amigable” es sinónimo de racionalidad y buen criterio!

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