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#LoMásLeído La infamia continúa

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Pérez no es víctima de nada. La víctima fue Alan García.



Es una verguenza cómo cierta prensa prosigue sibilina en el ensañamiento contra el expresidente Alan García. A través de sus portadas y headlines tratan de vender ahora la imagen de un hombre peligroso, un pistolero armado y violento dispuesto a cualquier cosa tal como lo señala el fiscal Pérez (a quién la propia hija del expresidente llamó cobarde), pero que en realidad es mucho peor que eso en tanto infame.
“El señor García baja con un arma, lo que ha podido suponer una desgracia mayor para el fiscal o la Policía”, manifestó Pérez para radio Blu, de Colombia. Pero lo cierto es que nadie de los testigos presentes el día miércoles de ceniza vio que Alan García tuviera un arma como lo señalan ellos mismos, y lo confirma el propio jefe de la policía. Tampoco existe por parte del expresidente ninguna actitud violenta según el video difundido y editado por la Diviac, sino por el contrario un comportamiento normal dentro de la situación anormal que se le imponía, con un fiscal que no decía para qué diligencia venía como hubiera correspondido de acuerdo a ley. Es pues, obvio, que presentar al expresidente, en una fracción de segundo, con cámara congelada —con una sombra en su mano subiendo las escaleras que lo conducirían a su cita con la historia— es una infamia para justificar la desastrosa celada fiscal y policial en su domicilio, poniendo al fiscal y a la policía como víctimas potenciales de Alan García.
Más infame aún es la cantaleta de ciertos engendros de prensa que, en consonancia con Pérez, afirman que el expresidente tenía intención de fuga porque pidió asilo en la residencia del embajador de Uruguay o escapó por los techos el 5 de abril de 1992. Y lo es porque el asilo es un DERECHO CONSTITUCIONAL y no un delito, mientras que el 5 de abril de 1992 Alan García se asiló porque hubo un golpe de Estado y las acusaciones en su contra fueron desestimadas por la Corte Suprema.
Así pues, los hechos demuestran que Alan García no representó nunca ningún peligro para la integridad del fiscal y de la policía y que el “peligro de fuga” es una suposición más de las tantas con las que Pérez ha metido presos a varios en una actitud totalitaria. Pérez no es víctima de nada. La víctima fue Alan García.
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