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Opinión

La huelga de maestros por ambos lados

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Se trata de una crisis surgida por pura perversión del juego político.



Desde que comenzó en Cusco, en junio, vengo hablando sobre la huelga de maestros e intentando interpretarla. Ahora que, más de dos meses después, llegó a la Av. Abancay y por fin le prestan atención en Lima, quiero ensayar un resumen sobre lo que yo considero que es pura perversión del juego político:

Del lado de los maestros

1. El liderazgo histórico de Patria Roja en el Sutep venía debilitado desde hace varios años y un grupo de dirigentes regionales del sur vio la oportunidad de romperlo finalmente.

2. El Sutep es el sindicato más poderoso del país. Los profes son la planilla más grande del sector público y están en los lugares más alejados que se pueda imaginar. En Huepetuhe decía un cartel: “Donde no llega un policía, un médico o un militar, llega un maestro”. Y es cierto; muchas veces el colegio es la única presencia del Estado en una comunidad. Todo eso da un poder de movilización enorme.

3. Quien domina el Sutep también tiene una posición privilegiada sobre la Derrama Magisterial, un fondo de pensiones con tanta capacidad financiera que compró una librería, Crisol, que nadie quería por sus enormes deudas (y las está saneando).

4. La huelga inicia pequeñita en Cusco bajo la dirección Ernesto Meza Tica y va creciendo potenciada por la “espiral del silencio”  (Elisabeth Noelle-Neumann, clase del buen Ramiro Escobar la Cruz) que propicia el gobierno. Marchas diarias, bloqueo de vías y, finalmente, paros regionales. Capacidad de movilización. Los profes del Cusco, sobre todo los rurales, se comieron toda la chamba política.

5. Más de un mes después de su inicio en Cusco, otras regiones advirtieron que la huelga podía tener futuro y paralizaron sus clases. Pero su adhesión es paulatina.

6. No hay que perder de vista que el origen de la huelga no son los justos reclamos de mayores salarios para el magisterio —¡se pedía un aumento del piso salarial a S/. 2000 que ya estaba programado!—, sino ambiciones políticas. Meza Tica no iba a permitir que otros dirigentes regionales le robaran protagonismo, y por eso (ya con dos meses de paro) firma un acuerdo unilateral con el Minedu.

7. Los dirigentes de los otros Sutes (con menos de quince días de paro) se sienten burlados y lo llaman traidor, como ya habían llamado a Patria Roja cuando firmó lo mismo que Meza Tica con el Minedu . Ahora los Sutes reconocen solo a Pedro Castillo y a su comité de lucha como interlocutores válidos. Pero, cuidado: según Minedu, una de las cosas que exigió Castillo para dialogar fue que el gobierno reconociera a su facción como único sindicato. Es decir, más ambición de poder.

Del lado del gobierno es más simple.

1. Ya sabemos que son políticamente inútiles. Si no nos dimos cuenta hace meses, somos ciegos. Cuando el Sute Cusco pateó la mesa no tuvieron capacidad de respuesta política ni mediática.

2. La ministra Martens se negó a ir a Cusco a negociar, creando un silencioso vacío político y dando las primeras muestras de que consideraba a los huelguistas como “terroristas”. Esto no solo es errado, también es hacerle el juego a esa muletilla perversa que intenta descalificar toda marcha en el país como senderista. PPK, sin embargo, la ha vuelto a mencionar inútilmente en su reciente mensaje a la nación.

3. Cuando se sumaron las demás regiones a la marcha, PPK siguió tuiteando sobre Venezuela en vez de sobre sus escuelas. Ni una palabra en su discurso presidencial.

4. Continuando con la inutilidad política, su gran solución fue firmar una acuerdo con… ¡los gobernadores regionales! Y después, cuando la cosa parecía que podía mejorar tras la firma de Meza Tica, convocó a diálogo a miembros del CEN del Sutep (Patria Roja)… ¡que nunca estuvieron en huelga! Quedó claro que el gobierno ni sabía con quién había que dialogar.

5. Todos los lunes la ministra dice que ahora sí se van a aplicar los descuentos y los despidos. Y todos los lunes falla (y de paso miente). Ni las Direcciones Regionales ni la Contraloría y tampoco las UGEL están en capacidad de aplicarlos.

¿Qué queda, entonces? ¿Qué se le puede decir a ese profe de Colorado, en Madre de Dios, que gana S/ 1200 y que solo para ir a cobrar su sueldo se gasta S/. 100 en pasajes en bote? ¿A esos profes de Huepetuhe, de Sumaro, de Pampachiri, de las comunidades altas de Challhuahuacho a los que simplemente no les alcanza? Pues que sus reclamos son justos, que su sueldo es misérrimo y que debe aumentar.

Pero también —ojo— que el aumento de los sueldos docentes para mejorar la educación pública ya es una política de gobierno desde el mandato de Humala (que a precios constantes, según Grade, les aumentó más que los cuatro gobiernos previos combinados) y, sobre todo, desde la gestión de Jaime Saavedra. Su reafirmación en el Minedu buscaba asegurar la continuidad, entre otras, de esa política educativa.

Habría que intentar seguir por ese camino y enterrar el inútil y perverso juego político en el que se han enfrascado sin éxito las facciones del sindicato magisterial y el gobierno. Que por ahí sí que no va a ganar nadie.

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