Connect with us

Opinión

La cruzada “anticorrupción”, las empresas culpables, el acuerdo y la debacle económica

Publicado

el

Al final de cuentas, ocurrió precisamente lo contrario a lo esperado: empresas con actos delictivos como Odebrecht y GyM, que antes (al borde de la quiebra) apelaban a no detener las cadenas de pagos y se defendían blandiendo número de desempleados que su bancarrota generaría, se han fortalecido tanto que ahora los quebrados somos nosotros.



En el contexto actual en que nuestra economía tiene crecimiento cero en el mes de abril y un desplome preocupante de -5,3% en el PBI trimestral (según precisó The Economist), llama poderosamente la atención el duro golpe económico que infligió al país el magro acuerdo anticorrupción alcanzado por los fiscales del caso Odebrecht, ahora homologado por el Poder Judicial, cuando en febrero último y con mañas criollas conocidas, perdonaron una cantada indemnización millonaria de 5000 millones de soles a los estafadores del Brasil.

Al final de cuentas, ocurrió precisamente lo contrario a lo esperado: empresas con actos delictivos confirmados como Odebrecht y GyM, que antes –al borde de la quiebra– apelaban a no detener las cadenas de pagos y se defendían blandiendo el número de desempleados que su bancarrota generaría, se han fortalecido tanto que ahora los quebrados somos nosotros. Y las gracias por ello debemos dárselas a los famosos fiscales anticorrupción.

La paupérrima compensación de solo 610 millones de soles por 15 años al Perú, que los diarios ocultan como si se tratase de un pecado familiar (aunque puede que sí lo sea) contrasta con los 3000 millones de dólares que el gobierno del Brasil recibió de Odebrecht en efectivo rabioso. Este monto también incluyó a la petroquímica Braskem, que en el marco del acuerdo carioca del 2019 añadió daños por 721.4 millones de dólares.

Comprobamos así lo liliputiense que había sido el mal favor que nos hicieron los fiscales peruanos. ¡Mejor no me ayudes más, hermanito, si van a traer esas compensaciones ridículas! De ser positivo el acuerdo, como pretenden pintar muchos mermeleros sobones del gobierno, su peso hubiera levantado la moral ciudadana y crecido la actividad económica al sentirnos librados de tanta corrupción. Sin embargo, este acuerdo se ha proyectado en dirección diametralmente opuesta por su dudosa matemática y su quebradiza honradez.

En una entrevista que dio Pedro Chávarry a la periodista Patricia del Río, esta le hizo algunas preguntas realmente inverosímiles: “¿Qué hubiéramos hecho sin este acuerdo y sin saber que los presidentes del Perú son corruptos?” o “¿Usted se atreve ahora a criticar los resultados de Vela Barba y Domingo Pérez?”. ¡Pues sí; claro que sí, señora!

Tanta ignorancia al preguntar no resulta solo atrevida sino provocadora. Y sobre los desmanes del expresidente Toledo y de la exalcaldesa Susana Villarán, valgan verdades, hubiese sido preferible no estar al tanto de nada más. ¡Qué valor podrían tener para las finanzas del país lo que este par de pillos hicieron!

Es más: para cualquier peruano de buena ley, fue hasta desagradable enterarse de que Toledo –el otrora candidato del marqués Mario Vargas Llosa– cobraba a punta de carajos sus coimas a Barata. O entender, en directa consecuencia, que la renovada extradición pedida por el fiscal Rafael Vela a los Estados Unidos es tan probable de ocurrir (read my lips) como la promesa de Martín Vizcarra de reducir la anemia a la mitad para el año 2021.

Y a santo de qué dar parte pública de que Susana Villarán y sus damas de honor tenían en su ajuar municipal una montaña de coimas con 10 millones de dólares escondidos bajo las losetas de la casa de Ribera que harían sonreír al diestro conquistador. ¡Esa información que dan los generosos fiscales al país, económicamente hablando vale cero! No son negocios.

Sumado todo a las recientes posturas mediáticas de Pérez animando al moqueguano a terminar de una vez por todas con esta democracia y a cerrar el Congreso si los congresistas no le obedecen, a las presiones de la prensa para sacar a Chávarry por enésima vez, la reforma política o al nombramiento de un nuevo fiscal para la casación de Keiko Fujimori, se vierten más y más incertidumbres económicas sobre nuestro país.

¿Quién invierte así, quién arriesga su capital y quién hace empresa en estas condiciones? Puede que Vizcarra –con apoyo de las encuestas– proclame con tambores de guerra que sus reformas políticas serán la solución a todos nuestros problemas, siguiendo el claro ejemplo venezolano. Entendámoslo, sin embargo: la economía jamás se tragará una manzana envenenada sin arquear el cuerpo. ¡Y ya sabemos cómo terminó el experimento chavista!

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Gobierno golpista en piloto automático

Seguir leyendo

Opinión

¿Morir en una cárcel?

Seguir leyendo

Opinión

Que Kenji siga vendiendo plátanos

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo