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Opinión

La corona de los “excluidos”

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¿Por qué una comunidad no es una organización criminal y un partido político sí puede serlo? ¿Los de la comunidad indígena pueden ser "manipulados" por sus asesores, pero los líderes de un partido político no lo pueden ser por los suyos?



“Una comunidad no es una organización criminal”, dice en entrevista para Fernando Vivas de El Comercio el señor José de Echave, exviceministro de gestión ambiental del Minam y miembro de la ONG Cooperación, sobre el conflicto de Las Bambas. Echave admite que “está claro que bloquear una carretera vulnera la ley” –un eufemismo para no decir que es un delito– pero –siempre hay un “pero”– arguye que lo entiende “como un acto de desesperación de peruanos que han sido y siguen siendo excluidos” para justificar la “vulneración de la ley”, o sea, el delito.

Pongo lo anterior sobre la mesa porque todo parece indicar que para la izquierda, los progresistas, los ambientalistas, las feministas y los “indignados” del Perú y del mundo los delitos no se llaman delitos cuando los cometen los “excluidos” y, más bien, merecen en función de tal criterio un trato diferente ante la ley, una suerte de “discriminación positiva” para pasarlos por agua tibia, sino por la impunidad absoluta. Sin embargo, cuando se trata de los que para este colectivo ideológico son los “poderosos”, esto es, capitalistas, empresarios, inversionistas, grandes propietarios y políticos, cualquier indicio de “vulneración de la ley” no solo es un delito, sino que adquiere la dimensión cósmica de “organización criminal”: una figura diseñada para perseguir narcos, tratante de blancas y bandas de secuestradores y asaltantes de bancos, pero actualmente pervertida por procuradores y fiscales metidos de teóricos penales y tal vez aficionados de Mario Puzo.

¿Por qué una comunidad no es una organización criminal y un partido político sí puede serlo? ¿Qué sería más grave: extorsionar a una empresa para que pague un cupo de peaje tomando una carretera nacional o recibir aportes de campaña por lo bajo de una empresa transnacional que cotiza en Wall Street? ¿Es más válida la “desesperación” por cobrar plata a una minera para levantar una huelga o la “desesperación” de un partido de recibir aportes caleta para ganar una elección? ¿Qué es más incriminador para la comisión de un delito: las escuchas telefónicas judiciales a los dirigentes de una comunidad y sus “asesores” para extorsionar expresamente a una empresa o un chat de coordinación política de contenido opinable?

¿Unos no son criminales porque llevan poncho y sombrerito típico combinado con casaca de marca famosa, y los otros sí los son porque tienen “cuellos blancos”?  ¿Los de la comunidad indígena pueden ser “manipulados” por sus asesores, pero los líderes de un partido político no lo pueden ser por los suyos? ¿Por eso los de la comunidad deben seguir su proceso penal en libertad y los líderes políticos en la cárcel? ¿La corona de la impunidad está bien puesta en la cabeza de los excluidos pero debe rodar con la cabeza de los poderosos?

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