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La capitanía del Callao cumple 225 años

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La más antigua de la región se remonta a la apertura del comercio durante las reformas borbónicas.



El 1 de noviembre de 1791, el virrey del Perú Frey Francisco Gil de Taboada y Lemos, oficial de la Real Armada y Bailío de la Orden de San Juan, logró que el Rey Carlos IV estableciese la Capitanía del Puerto del Callao, que tuvo una jurisdicción desde el actual Panamá hasta el sur del Continente.

Las posteriores capitanías de Guayaquil, Valparaíso y Concepción estuvieron sujetas a la autoridad del Callao. Los motivos detrás de la creación de la capitanía más antigua de la región se pueden remontar, por ejemplo, a 1778, con la apertura del comercio durante las reformas borbónicas. La magnitud del contrabando originó una gran preocupación en las autoridades virreinales y, de hecho, supuso todo un reto: “Así en alta mar en el frecuente encuentro con las embarcaciones del comercio del país, como en las arribadas que pueden hacer en las muchas abras, radas, bahías, y puertos despoblados de la dilatada extensión de estas costas, pueden con fines ulteriores establecer correspondencia con estos habitantes para cimentar un comercio clandestino”, nos dice De La Puente.

La transición y jurisdicción se evidencian durante los primeros años republicanos, cuando el entonces ministro de Guerra y Marina se adelantó casi cuarenta años al estratega estadounidense Alfred T. Mahan al informar al Congreso peruano, el 18 de julio de 1847, que:

“Los objetos esenciales de nuestra marina militar son, en primer lugar, servir a la defensa de la nación en los casos de guerra marítima, y en segundo proteger a nuestra marina mercante en su libre intercurso y en la preservación de las inmunidades que el derecho concede a los buques de comercio. Los demás intereses nacionales que reclaman la existencia de una fuerza naval militar destinada a ponerlos a cubierto del fraude y de las usurpaciones, son la renta de la aduana que hiere de muerte el contrabando…”

Para ese año existían 6 puertos mayores y 12 puertos menores. Las capitanías se ubicaban en el Callao (principal), Huanchaco, Pisco, Paita, Arica e Islay, Iquique, Ilo, Huacho, Lambayeque y Pacasmayo.

Con el aumento del número de capitanías, producto del mayor dinamismo comercial, el 2 de octubre de 1920, el Ministerio de Marina, Juan Ontaneda, aprobó el procedimiento de sanción que el capitán del puerto de Mollendo impuso al contador del vapor Maipó de la Compañía Sudamericana de Vapores, “en virtud de haber desacatado la orden impartida por la autoridad marítima, relativa al desembarco clandestino del extranjero Luis Cebrián…”.

En 1954, a través de la intervención del capitán de puerto de Paita, capitán de fragata Ramiro Ramírez de Piérola, se multó con tres millones de dólares a los cinco buques capturados de la flota de Aristóteles Onassis por, entre otros motivos, “efectuar caza indiscriminada e irracional de ballenas en la jurisdicción marítima peruana”.

Hoy en día, doscientos veinticinco años después, con la construcción en los Servicios Industriales de la Marina (SIMA) de las primeras patrulleras marítimas de su serie, el B.A.P. Río Cañete y el B.A.P. Río Pativilca, así como la reciente incorporación de la patrullera marítima B.A.P Ferré; la Autoridad Marítima del Perú viene renovando capacidades que le permitirán seguir cumpliendo con la esencia de esta misión.

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