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La banda del Chocli

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Lo que hemos tenido es una muestra del imperialismo brasileño con carga ideológica de izquierda, que patrocinaba a empresas de ingeniería y construcción sin que le importara la ideología del gobierno receptor.



Carlos “Chocli” Monge es el ideólogo por excelencia de la izquierda peruana. Lo considero un amigo desde hace décadas pues nuestros padres tenían oficinas frente a frente en la Universidad Particular Cayetano Heredia (UPH). Mientras su padre es especialista en enfermedades de altura, el mío lo es en cirugía. Y Chocli es mayor que yo, pero eso no es óbice para mantener una amistad.

Hasta hace poco su trotskismo/aliancismo (hay personajes muy conocidos que tienen esta rara combinación de identidades como Fernando Tuesta Soldevilla o Humberto Campodónico) no me generaba gran problema, pues siendo hincha de Universitario finalmente somos los “compadres”. Además, y al fin y al cabo, es “progresista”.

Trabajamos juntos en el Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES) cuando lo dirigía nuestro maestro Mariano Valderrama León (hoy cerebro de la asociación gastronómica APEGA, que organiza todos los años Mistura). Chocli se dedicaba al trabajo con la Confederación Campesina del Perú (CCP) y era un entusiasta militante del cogollo del Partido Unificado Mariateguista (el PUM: casi todos los trotskistas terminaron juntándose con los de Vanguardia Revolucionaria para formar este partido), tanto así pertenecía al bando de los “libios” (personas entrenadas militarmente con dinero de Muamar Ghadafi) en oposición a los “zorros”, que eran los más intelectuales (hoy conocidos como “caviares”).

Yo, por mi parte, era un calichín que seguía con entusiasmo a los “mayores”.

La política nos ha separado, pero mantenemos un respeto y cariño que se ha notado cuando hemos polemizado en programas (especialmente televisivos). Lamentablemente, hoy hay un abismo entre nosotros por su posición en el tema de industrias extractivas y qué hacer con la renta que se obtiene.

Chocli trabaja para Revenue Watch (RW) y está muy relacionado con “Open Society”, una fundación que está financiada por especulador financiero George Soros. Open Society en el Perú la dirige Aldo Panfichi (casado con Cynthia Sanborn, directora de Investigaciones de la Universidad del Pacífico, o sea, la persona que firmó la asesoría que los profesores Bonifaz y Urrunaga hicieron a pedido de los concesionarios de la IRSA Centro) y financia a la mayoría de intelectuales de izquierda.

RW y otras ONG como Cooperacción (que la dirige José de Echave, de idéntica militancia como Chocli), Instituto de Defensa Legal (IDL), etc. tratan de cancelar/obstruir la inversión en industrias extractivas en el Perú, vale decir, la locomotora de crecimiento de los últimos 25 años, para poder reclamar que el “modelo ha fracasado” e implantar la utopía de que “otro mundo es posible”. Es decir, las ideas del Foro de Sao Paulo (ágora de pensamiento de izquierda post caída del muro de Berlin), lideradas por José Ignacio “Lula” Da Silva, presidente de Brasil en dos oportunidades y que hoy es investigado por corrupción en el caso “Lava Jato” y por hacer trabajitos para Odebrecht. 

Chocli ha escrito “Una nueva gran mentira: la izquierda es responsable de la corrupción”, publicado en el portal La Mula el lunes 20, en que denuncia: “Existe una campaña nacional (El Comercio, CONFIEP) e internacional (Diario Las Américas) para culpar a la izquierda latinoamericana de la corrupción generalizada que el escándalo Lava Jato comienza a develar”.

“Todo estaba bien hasta que el PT ganó las elecciones en Brasil, organizó el Foro de Sao Paulo y desde ahí se coordinó vía las izquierdas la presencia corruptora de las empresas constructoras brasileras en toda la región”, es la idea que Chocli quiere vender. Su argumentación busca limpiar a la izquierda pues lanza la idea de que por lo menos desde la administración de Luis Henrique Cardoso se tenía armado el esquema de corrupción.

El problema de su argumentación es que en ninguna de las “delaciones premiadas” que se han dado hasta el momento se ha denunciado a Cardoso. Por otro lado, denuncia la corrupción en otros partidos del Brasil, la cual es cierta… pero todos fueron socios del partido de los Trabajadores (PT) y apoyaron a la administración Lula.

Se defiende diciendo que todos son corruptos en el Perú desde la primera administración de Alan García Pérez (AGP) y que se quiere defender el “modelo neoliberal” ocultando las culpas que corresponden a empresas constructoras peruanas y esquemas de relación público-privadas (Asociación Público Privadas, Co-financiamiento u Obras por Impuestos).

Chocli: sé honesto contigo mismo, por favor. Lo que hemos tenido [MES1] es una muestra del imperialismo brasileño con carga ideológica de izquierda que patrocinaba, mediante el Banco de Desarrollo del Brasil, a empresas de ingeniería y construcción, no importando la ideología de quien estuviera en la presidencia en el país receptor. Un ejemplo de los que afirmamos se da en el caso de Odebrecht, que coimeó en 12 países a todo tipo de funcionarios para lograr contratos.

Chocli, primero acepta que tus amigos brasileros actuaban como banda criminal con cobertura ideológica de izquierda. Haz tu luto en silencio en vez de decir tantas mentiras que ni tú te las crees.  

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