Connect with us

Opinión

Jóvenes, ¡la banca nunca pierde!

Publicado

el

¿Van a hipotecar sus vidas por un vehículo o un capricho?



Casi el 20% de peruanos mayores de 18 años quiere comprar un vehículo en el 2019. ¡Fantástico! Es un reflejo de que la economía se mueve, de que esta nueva generación tiene poder adquisitivo y capacidad de generar riqueza.

Pero, como siempre, es casi un deber reseñar dos atingencias a tan espectacular noticia:

1- Posiblemente la mayor compra se dé en Lima, donde el asfixiante tráfico no da para más. La gente ha cambiado su estilo de vida, sus hábitos, simplemente para no enfrentarse a esa cruenta lucha en que se ha convertido circular por la ciudad: todos somos guerreros al mando de nuestro vehículo; salimos a pelear y a hacernos paso en las estrechas pistas limeñas a cualquier costo.

Gracias a lo anterior sufrimos una gran transformación que tiene serios efectos emocionales. Y nadie mide ese impacto; solo el numero de horas hombre que se pierden. Sin embargo, el stress y la exposición a la contaminación o a ser blancos perfectos de la delincuencia nos parece irrelevante.

El parque automotor de esta ciudad no puede seguir creciendo aceleradamente: ¡estamos agudizando el infierno! Y el estacionamiento es otro dolor de cabeza, hoy más caro que nunca gracias al Congreso de la República (que aprobó la posibilidad de cobrar por minuto). ¿En quienes estarían pensando al momento de legislar? Porque no se trata de un tema conceptual sino de favoritismos.

2- La mayoría de jóvenes posiblemente haga la compra a través de un crédito bancario, entregando en garantía su vehículo. El entusiasmo evitará que se informen adecuadamente. En setiembre pasado, a través del Decreto Legislativo 1400 se aprobó la nueva Ley de Garantías Mobiliarias que permite a los acreedores (casi siempre entidades financieras) ejecutar la garantía extrajudicialmente en un plazo de treinta días, sin que una impugnación judicial pueda suspender la venta. Si el vehículo fuera la herramienta de trabajo del deudor, el impacto es exponencial.

Se han ido de un extremo a otro. Antes se tomaban un promedio de casi tres años porque la impugnación judicial le compraba tiempo al deudor moroso, y; la perversa mezcla de jueces venales con abogados tinterillos era imbatible para detener o prolongar una ejecución. Hoy el imbatible es el acreedor.

Lo realmente preocupante es que en el Perú no existe cultura crediticia y la gente suele endeudarse sobre la base de variables que no controla: andan al límite, como equilibristas. Ello determina buscar otras fuentes de financiamiento “non sanctas”, a veces mortales, cuando las puertas de la banca se encarecen excesivamente o simplemente se cierran. Insisto en lo que he sugerido muchas veces: los contratos de préstamo no deberían tener letra pequeña y tendría que ser obligatorio dar un examen muy simple que demuestre el perfecto entendimiento por parte del deudor sobre las responsabilidades que asume. Paternalismo puro, de acuerdo, pero es indispensable prevenir que esos jóvenes hipotequen sus vidas por un vehículo o un capricho.

La letra con sangre entra, pero a veces resulta ser demasiado tarde.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Que Kenji siga vendiendo plátanos

Seguir leyendo

Opinión

El Tribunal tiene la palabra

Seguir leyendo

Opinión

Bitácora de septiembre: la caballería

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo