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Jalados y aprobados

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La prueba de que el espaldarazo es tan frágil es que el que lo recibe tiene que pasarse días justificándolo ante su electorado, como si tuviera que pedir perdón por ello.



¿Jalan los jales? Para los indecisos a los que van dirigidos los besos y abrazos con economistas famosos o excandidatos presidenciales, la respuesta parece ser más bien que a pesar de los jales, tal o cual elector votará por Keiko o por PPK.

Siendo nula la capacidad de endose en una sociedad donde las agrupaciones políticas son instituciones de fantasía, no es mucho lo que puede aportar en votos el respaldo del líder de un partido en esas condiciones, o el de una pretendida eminencia académica o intelectual. Por el contrario, cada beso y abrazo del jalado viene con los anticuerpos personales del o de la susodicha.

César Acuña y Anel Townsend, por ejemplo. Después de la campaña de primera vuelta ambos tienen más pasivos que activos que trascienden lo político. Así pues, quienes votarán por PPK lo harán a pesar de que Acuña y Townsend, con los códigos morales y la reputación por el piso, los respalden. La prueba de que el espaldarazo es tan frágil en cuanto a los resultados que se pretendería con ellos es que el que lo recibe tiene que pasarse días explicándolo y justificándolo ante su electorado, casi como pidiendo perdón por ello. Y no hay certeza alguna de que los electores de Acuña lo sigan en la cámara secreta el día de la elección.

Más bien, quienes ganan con esta situación son los que están jalados como personajes públicos, pues aupándose con quienes tienen mejor reputación que ellos, terminan por lavarse la cara con el título que da ser “mejor” demócrata. Así se consuma la paradoja de que el jalado es el aprobado.

Tampoco aportan mucho los jalados a las estrategias políticas de campaña.

Hernando de Soto ni bien ha abierto la boca con Keiko al lado ha dejado en evidencia una de sus principales debilidades, por las que muchos no estarían dispuestos a correr el riesgo de votar por ella. Ha dicho De Soto lo mismo que hizo que Francesco Petrozzi despareciera del mapa ni bien fue elegido congresista por Fuerza Popular: “Las leyes pasan con mayoría en el Congreso y Keiko las tiene”. O sea, “como por un tubo”.

Gracias al brillante economista los indecisos recordarán que si quisiera, Keiko podría hacer lo que le viniera en gana con su mayoría de 73 congresistas, algo que la estrategia de la candidata se esfuerza por garantizar que no sucederá. ¿Jalado o aprobado?

Me reafirmo. Quien vote por cualquiera de los dos los aprobará a pesar de los jalados.

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