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Opinión

Hipsters y caviares al ataque

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Críticas al alcalde no tienen ningún sentido, a menos que el fin justifique los medios y que los jardines del extinto Vía Parque Rímac purifiquen el aire de la corrupción de OAS, mientras que el bypass de Castañeda lo exacerbe.



A ver si entiendo bien. La entonces alcaldesa Susana Villarán negocia un contrato monumental de varios millones de dólares con la constructora OAS. El objeto era la construcción del proyecto Línea Amarilla o Vía Parque Rímac, que contaba con el “aval político” de sus partidarios y simpatizantes entre ecologistas, artistas, planificadores, hipsters y demás “demócratas”. En todo caso, una cuestión de gustos por los jardines, las plazoletas y las ciclovías a lo largo del Rímac fue suficiente como para que ninguno de estos simpatizantes y partidarios objetara utilizando el hecho de que la empresa constructora OAS estaba metida en un lío gordo de corrupción en el Brasil (su dueño está hoy preso), cuyo modus operandi eran las coimas para conseguir la adjudicación de proyectos. 

Pues bien, como fue sabido entonces, la alcaldesa tenía los peores índices de aprobación que jamás haya tenido una gestión municipal, por lo que era altamente probable que no fuese reelegida (como en efecto sucedió, cuando quedó tercera). También era bien sabido entonces que Luis Castañeda Lossio tenía una opción indiscutible para volver a la alcaldía, lo cual, en efecto, también sucedió.

A Castañeda no le gustaba el proyecto Línea Amarilla que aún no había suscrito Villarán con OAS. No hay ningún delito en ello. También lo sabía su entorno, entre ellos una exfuncionaria de su gestión que en ese momento asesoraba a OAS. La asesora le recomienda a su cliente no suscribir el contrato con Villarán que ya estaba en capilla electoral porque sabe de primera mano que el proyecto puede tener problemas de salir elegido alcalde Castañeda. 

Ninguna empresa quiere problemas sobre todo tratándose de millones de dólares en juego—, por lo que acepta el consejo de su asesora y retrasa la suscripción del contrato a la espera de que se despeje el panorama electoral. Gana Castañeda y el flamante alcalde tal como lo había adelantado a su cliente la asesora de su empresa renegocia el contrato para hacer un bypass en vez del Vía Parque Rímac. Está en su derecho como lo está la compañía constructora. 

Eso son los hechos. Todo lo demás son opiniones, bastante interesadas por cierto. 

Pregunta: ¿en esos hechos hay delito por parte de la actual gestión de Castañeda? Yo no encuentro ninguno: CERO.

¿Hay delito por parte de la exfuncionaria que terminó asesorando a OAS? Solo existiría si utilizó información privilegiada que obtuvo siendo funcionaria pública dentro del año si no me equivoco de haber dejado la función pública. ¿Fue ese el caso?

O sea, que los hipsters se jalen las trenzas porque su proyecto de jardines y ciclovías a lo largo del Rímac no se concretó en manos de una empresa mafiosa… ¿por qué tendría que hacer mafioso a Castañeda por renegociar un contrato para hacer un bypass con esa misma empresa y con esos mismos fondos presupuestados?

Esto no tiene, por supuesto, el menor sentido a menos que el fin justifique los medios y que los jardines, parques y ciclovías purifiquen el aire de la corrupción de OAS, mientras que el bypass de Castañeda lo exacerbe.

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