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Góndolas de la democracia

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¿Podrá la Comisión de Venecia superar los fortísimos ímpetus caviares que ya critican su venida, y que tratarán de desprestigiar o archivar sus recomendaciones? Lo sabremos pronto.



El Congreso demostró agilidad al internacionalizar la exigencia de Martín Vizcarra de adelantar las elecciones generales. No se trataría, como dicen las guaripoleras, de distraernos con la prestigiosa Comisión de Venecia ni tampoco de ganar tiempo o demorar una respuesta –que es, sin duda necesaria– sino de todo lo contrario.

Se busca reducir la incertidumbre creada por el presidente en su discurso de 28 de julio, y entender con argumentos sólidos la esencia de nuestra Constitución. Los mayores expertos del mundo en el plano constitucional tienen todas las credenciales para responder a ello, nos guste o no. Y si el Parlamento está tan desprestigiado como dicen, ¿por qué protestar para  que actúe con mesura y consulte con seriedad?

Por cierto: nadie sabe a ciencia cierta lo que dirán estos notables juristas. Les aseguro que ni Olaechea ni Vizcarra lo saben, por ello quién sino un alcornoque se podría oponer a los resultados de la consulta constitucional para enderezar nuestro rumbo en uno de los años más confusos y mediocres que nos ha tocado vivir. Tres cosas serán seguras: los expertos venecianos no entrarán en los juegos políticos locales, ni en las rivalidades entre caviares y fujimoristas o entre apristas y comunistas.

Lo segundo es que sus recomendaciones van a resonar en todo el planeta; lo tercero, no se podrá insinuar en la prensa mermelera que estos jueces pertenecen a la llamada “mafia de los cuellos blancos” como habitualmente afirman de cada magistrado que no sigue sus órdenes exactas. Eso sí, ¡seguro que los van a chuponear como ya hicieron con las embajadas!

EXTRAÑO ADELANTO DE ELECCIONES

Es muy extraño adelantar al mes de abril del 2020 las elecciones generales –a solo 7 meses de hoy–, como pide Vizcarra. Quién entiende tanta prisa y tanto apuro presidencial cuando nadie asegura que el próximo gobierno no será otro quinquenio perdido con bajo crecimiento económico, desempleo y escalofriantes anemias infantiles si la elección es mala (como ya sucedió antes con Humala y PPK). Todos sabemos que a río revuelto ganancia de pescadores, y que a más prisas habrá más errores y más corrupción. Eso también es seguro.

¿Qué busca el presidente con esta estrategia? ¿Acaso su intención es evitar las importantes elecciones del TC y detener la actual fiscalización por Chinchero? Y si Vizcarra tiene tantos apuros, ¿por qué no empieza el dando el ejemplo y aplica la cláusula anticorrupción en el Gasoducto del Sur? ¿Por qué no hace esto con la celeridad que le exige a otros?

Son muchas las preguntas a un mandatario obsesionado en esconder la verdad y en no irse. Por ende, ¿vamos a tirar el bebé de nuestra democracia junto con el agua sucia de la bañera, solo por una actitud personalista y coyuntural de Vizcarra hacia el Congreso?

El próximo arribo del ente veneciano corrobora su gran interés en la cuestión constitucional y en nuestra joven democracia. ¿Podrán las góndolas venecianas superar los fortísimos ímpetus caviares que ya critican su venida, y que tratarán de desprestigiar o archivar sus recomendaciones? Lo sabremos pronto.

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