Connect with us

Opinión

¡Golpe (pero a la delincuencia)!

Publicado

el

¿Creen Uds. que un extorsionador se atrevería a dejar una granada frente a un colegio si hubiera un tanque y un contingente de soldados vigilando de cerca?



Nadie podrá negar que vivimos con la terrible sensación de que un círculo se va cerrando poco a poco alrededor nuestro: que hace unas semanas hayan encañonado a un amigo en un semáforo, que a otro lo hayan seguido —probablemente desde la notaría donde fue a registrar la venta de su carro— para luego asaltarlo en la puerta de su casa o que nos hayan arrebatado el celular con absoluta impunidad hace pensar que solo es cuestión de días para que seamos víctimas de una desgracia permanente.

Y si para la ciudadanía en general el recurso desesperado ante esta angustiante posibilidad ha resultado ser la inefable campaña Chapa Tu Choro, ¿qué nos queda a aquellos que —tal vez ingenuamente, visto el desprestigio de nuestras instituciones— creemos todavía en una solución enmarcada en el Estado de derecho? Simple: exigir la intervención de las Fuerzas Armadas.

Ciertamente, en esta coyuntura de rumores de golpe —fundados o infundados— y, más aún, con la campaña electoral ad portas, la salida de los militares a las calles para afrontar de una vez por todas la crisis de inseguridad pone en alerta a cualquiera. Sin embargo, las imágenes de vecinos apaleando o linchando a delincuentes —unos sorprendidos en flagrante delito y otros bajo sospecha, les da igual— revela algo más inquietante todavía: el problema de la inseguridad, más allá del crimen, de la extorsión o del sicariato, ha abierto un nuevo frente para el Estado en forma de turba enardecida que toma la justicia por sus propias manos.

Si, como arguye la mayoría, la delincuencia es el nuevo terrorismo hoy, ¿por qué no aplicar las soluciones de antaño —NO LOS EXCESOS, sobre los cuales ya deberíamos haber aprendido—, siendo precisamente el encargo de las Fuerzas Armadas velar por la seguridad de todos los peruanos? ¿No forma parte de la visión de estas ser DISUASIVAS frente a una amenaza a la paz como la que vivimos actualmente?

Un apunte personal: a finales de los noventa, cuando dividía mi tiempo entre Comunicaciones en la Católica y Literatura en San Marcos, rescato de esta última la tranquilidad que significaba la presencia permanente de un contingente de soldados (con tanque incluido) en sus instalaciones. ¿Que no es el estado ideal de las cosas, que no debería ser así? Coincido, pero también debo reconocer que mientras duró la intervención militar el ambiente sanmarquino fue el de una auténtica casa de estudios, con clases regulares y orden a pesar de los ajustados recursos públicos.

Y a quienes tengan la palabra “represión” en la punta de la lengua, ¡les confieso que ya para esa época (1997) fui testigo de cómo la convocatoria para marchar contra la caída del Tribunal Constitucional pudo darse libremente y con éxito! 

Se trata, entonces, de aplicar lógica cien por ciento realista. ¿O alguien cree que un extorsionador se atrevería a dejar una granada frente a un colegio si tuviera un tanque y un contingente de soldados vigilando de cerca?

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Nos vamos a morir de hambre

Seguir leyendo

Opinión

El COVID-19 transparenta el genoma del gobierno

Seguir leyendo

Opinión

“Tarde o temprano todos nos vamos a infectar”

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo