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Genial García, ¡incorregible Ollanta!

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De haber sido un actor secundario y tardío en la propuesta de que los militares patrullen las calles, gracias a Humala, el expresidente se ha convertido en el actor central de este clamor.



El presidente de la república parece no haber cobrado cabal conciencia de su precaria legitimidad política y arremetió ayer contra el líder aprista dinamitando el diálogo al que envió a su premier. Al parecer, el solo hecho de que Alan García siguiendo a Toledo— haya avalado la militarización de la seguridad ciudadana fue suficiente para que el presidente descartara la propuesta en los peores términos. Dijo primero que las FF.AA. salen a las calles en dictaduras y, luego, que en el gobierno de García esa medida trajo como consecuencia la corrupción del personal militar destacado en el Vraem.

El gran ganador en esta refriega de pullas ha sido García. Primero porque, de haber sido un actor secundario y tardío en la propuesta de que los militares patrullen las calles, se ha convertido en el actor central de este clamor gracias a Humala. Al responderle a él, el presidente lo ha validado como principal promotor de la medida, desplazando a Toledo. Para un García que necesita volver a hacer clic con las mayorías, que estas lo perciban a la cabeza de una corriente de fuerza querida por el 80% del país no está nada mal. García parece haber encontrado el punto de partida para ir escalando posiciones en el tablero del 2016.

En cuanto a Humala, este es el gran perdedor. La medida de “militares a las calles” estaba servida para que la ejecutara él, con el aval de la oposición y de la mayoría del país. Era el oxígeno que necesitaba para terminar con un mejor recuerdo su mandato. Pero no; imposible hacerle caso a García y terminar ejecutando “su” consejo. Conclusión política: el presidente está contra el 80% del país con el que está Alan Gracía.

Lo que también queda claro es que entre el gobierno del presidente Humala y su esposa no hay entendimiento posible con Alan García y viceversa. Sin duda, es una posición desgastante para ambos pero en la que terminará ganando David sobre Goliat, siendo que Goliat es aquí paradójicamente— el presidente de la república.

García sabe cómo provocar a Humala, cuyas respuestas revelan la predictibilidad primaria del jefe del Estado. Lo está usando como trampolín para ir escalando su 6%. ¿Cómo? Liderando la ola contra la “pareja presidencial”, que tiene 85% de desaprobación. Y esto generará simpatías en quien la lidere. Así pues, sin saberlo, Humala está jugando para hacer despegar la candidatura de García. Hay que reconocer que la estrategia tiene sus méritos.

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