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#LoMásLeído García levantó la valla de los derechos humanos

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La muerte del expresidente ha sido el grito más fuerte jamás oído en el Perú contra el abuso de la Ley, la criminalización de la política que tiene presa injustamente a Keiko Fujimori y el bullying avezado de los medios de comunicación dirigido a sus enemigos políticos.



En su propio entorno, y tal vez más allá de él, muchos intuían que el fallecido expresidente García jamás se dejaría humillar. El honor y su fe en la historia iban para él más allá de cualquier consideración personal.

Finalmente sabemos –siempre según la versión interesada de los medios— lo declarado por Barata respecto al expresidente Alan García: nunca hablaron de algo ilegal, mucho menos le pagó una coima por corrupción. Y si le añadimos a ello los resultados de la Megacomisión que lo investigó por cinco largos años y tuvo que expresar que no encontró desbalances patrimoniales… Alan García murió inocente.

Algunas ideas:

1. Los fiscales tuvieron pleno acceso a estas dos investigaciones, que, unidas como por un cordón umbilical, no se pueden ver de manera aislada porque el dinero siempre deja rastros. Rastros como el Toledo con su casa en La Molina y las oficinas de lujo del Ecoteva, como las múltiples casas en Surco de familiares de los Heredia y como las residencias –que más parecen embajadas– de Kuczynski. ¿Entonces por qué sin pruebas, sin rastros patrimoniales, sino más bien con evidencias de todo lo contrario decidieron los fiscales consumar una detención preliminar sin protocolo y sin ambulancia a solo seis días de recibir la declaración final de Barata?

¿Fue acaso la verdadera intención fiscal DESTRUIR al expresidente García Pérez?

2. Otrosí: ¿acaso cuando se sabe que alguien tiene alergia a un fármaco dárselo no significaría causarle la muerte súbita e irremediable?

3. Cierta ONG dispondría y manipularía a voluntad los archivos del MyWebDay con la documentación exacta sobre las coimas. Por tanto, la Fiscalía sabía perfectamente que con la información de Barata no les alcanzaba para detenerlo sin cometer un atropello colosal a la ley.

4. De conocer los fiscales que el secretario de palacio Luis Nava Guibert había recibido entre 3 y 4 millones de dólares de Odebrecht, demostrar a priori que ese dinero fue endosado a García, sin transferencias bancarias y sin desbalance patrimonial evidente, resulta imposible.

5. Es por lo anterior que en los días posteriores al fallecimiento del expresidente hemos leído en la prensa cicatera solo distorsiones y fantasías dirigidas contra García: todo para justificar la tesis fiscal. Se empeñan ahora en demostrar que Nava y García estaban coludidos. Los vemos extrapolar con súbita devoción aritmética por el producto cruzado: ¡Nava seria a García lo que Maiman fue a Toledo; por ello García debería ser igual a Toledo! Y, ojo, Aurelio Pastor ha denunciado que se trataría de una declaración inducida. Pérez habría soltado la figura para que el interrogado respondiera sí o no.

6. Lógica infantil, de nula seriedad probatoria: ni el delincuente Nava será nunca un potentado como Maiman y tampoco el borracho expresidente Toledo tendrá jamás la dignidad de Alan García. ¿Fue acaso por esa afiebrada lógica infantil, que se apresuraron a incluir al chileno Sepúlveda a último minuto, con la intención de legitimar su maquiavélico plan para eliminar a García y su legado? Pues no lo lograron: ¡García les ganó otra vez!

7. Incluso he leído en las redes a un comentarista del semanario de Hildebrandt especular que la muerte de García sería un hecho falso. “Nadie ha visto su cuerpo en la morgue”, afirma; “es otra trampa más”. A estas alturas, ello más parece ser un encubrimiento a la propia culpa y responsabilidad criminal de quienes condujeron a tal suceso. La muerte de Alan García ha sido el grito más fuerte jamás oído en el Perú contra el abuso de la Ley, la criminalización de la política que tiene presa injustamente a la joven madre Keiko Fujimori y el insistente bullying avezado de los medios de comunicación a sus enemigos políticos.

García Pérez con su último aliento levantó una valla muy alta en el Perú: la valla de los derechos humanos. Eso sí: ¡que los corruptos de siempre no se escondan ahora tras el cuerpo inerte del expresidente para defenderse de sus propios delitos!

Foto: Agenda País

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