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Fue ayer y no me acuerdo

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Que la historia no se repita: la lucha contra el fujimontesinismo tuvo momentos cumbre y acciones políticas que debemos difundir.



La memoria suele ser frágil y mucho más cuando la amnesia esconde intereses, ambiciones y pretensiones. La década fujimorista de vergüenza y oprobio es muy bien recordada por quienes la sufrimos y mucho más por quienes en las calles recibimos represión, palos y agresiones de los defensores de la autocracia que pretendió perpetuarse en el poder con todos los recursos posibles.

Esa lucha tuvo momentos cumbre y acciones políticas que debemos difundir para que la historia no se repita.Y en especial para que los jóvenes que no vivieron ese funesto periodo sepan claramente por quién votar, sin atender historias prefabricadas que distorsionen lo que aconteció. Vladimiro Montesinos sigue planeando en la política y esta semana tuvimos sonadas demostraciones de ello. 

El coronel Oswaldo Zapata, compañero de promoción castrense de Ollanta Humala, documenta en su libro “El bastón negado” lo que sucedió la madrugada del 29 de octubre de 2000 en Locumba y el porqué de la coincidencia en fecha y hora con la fuga de Montesinos en el Karisma, rumbo a Panamá. El régimen ya estaba agónico pero el gesto sirvió para cubrir mediáticamente la huida y para convertirse en posterior plataforma de los Humala Heredia para llegar al poder.

Pero las mentiras tienen patas cortas y los presuntos liderazgos antifujimoristas se caen ante las precisiones que afectan a los “nuevos” Julio Guzmán y César Acuña. El primero trabajó, según Hildebrandt, para el publicista preferido de Montesinos, Óscar Dufour, y para el canal 10 de noticias aguerrido ultradefensor del régimen bajo órdenes del SIN. El segundo fue topo del montesinismo en el Congreso después de asistir al SIN a pedir un Ministerio y recibir dinero. Lo prueban las actas de la comisión anticorrupción que presidió Anel Townsend, paradójicamente hoy principal gonfalonera de Acuña, con desmemoria digna de mejor causa.

Acuña fue el único congresista elegido por la oposición que se quedó en el recinto para arropar la tercera e ilegal juramentación de Fujimori mientras los otros, junto a la real oposición, protestaban con nosotros en las calles.

Sin embargo, quién podría dudar de que la más amnésica sigue siendo Keiko Fujimori, la hija del autócrata, que hoy afirma que cualquier video en la salita del SIN sería nefasto para otros candidatos. No para ella que no tiene un video pero sí múltiples imágenes de familiaridad y cercanía desde que convivió en esos alfombrados recintos con el mismísimo asesor, amigo y protector de toda la familia palaciega. Cuán fácil le ha sido dejar de recordar la bonhomía del Tío Vladi, peligroso e inteligente factótum de los peores tiempos del siglo pasado, junto a su padre, claro está.

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