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Francia: la V República ha muerto

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Luego de los atentados en París, será la ley de supervivencia la que dirá a los franceses cómo acabar con sus enemigos.



Con la cadena de atentados en París de este último viernes 13 de noviembre que dejó una carnicería en diversos puntos de la capital, la V República fundada por el general De Gaulle ha muerto.

Su predecesora, la IV República, tuvo igual fin cuando se demostró absolutamente incapaz de hacer frente a la crisis política y militar que significó la independencia de Argelia en una guerra civil entre un millón de colonos franceses y la mayoría árabe. Entonces llegó De Gaulle, que fue “llamado” de su retiro en Colombay les Deux Églises bajo amenazas de un golpe de Estado militar, y cerró la IV República con anuencia de la misma.

Fue entonces que dio solución al problema de la crisis diciendo que para salvar a Francia había que sacrificar Argelia y su millón de colonos franceses. Francia estaba primero que Argelia. Y así fue.

En Francia, existe hoy un “estado de guerra” entre la mayoría de la sociedad y un grupo minoritario pero muy fuerte y letal de franceses que, en nombre de la religión islámica y de sus raíces étnicas, han decidido destruir al Estado republicano. Es absolutamente evidente que, si esta premisa es cierta, esa minoría de fanáticos franceses que le han declarado la guerra a Francia debe ser aniquilada para que Francia sobreviva.

Y he aquí que ello es imposible con los valores que hasta ahora han animado el espíritu liberal-socialista de las instituciones francesas. Los valores del siglo VII —que son los de los enemigos de Francia enquistados en su propio suelo— no tienen competencia en una guerra con los valores occidentales de este siglo: simplemente a la hora de aplicarlos se los llevarán de encuentro.

Así, mientras Francia todavía debate en nombre de los valores de la solidaridad y los dd.hh. cuántos miles de refugiados musulmanes sirios están dispuestos a asilar, ese grupo minoritario pero muy fuerte y letal de franceses musulmanes fanáticos al servicio del ISIS diseñan cómo van a hacer volar la Torre Eiffel con varios miles de hombres, mujeres y niños adentro. No hay manera de ganar con los valores del siglo XXI a los que hacen la guerra con los del siglo VII. Es imposible. Un quiebre se hace necesario para salvar a Francia.

Esta situación dramática y trágica tiene responsables políticos. Francois Hollande y Nicolás Sarkozy representan el epílogo de los liderazgos fallidos de la izquierda y la centro derecha francesas de los últimos 30 años bajo cuyos gobiernos germinó y se desarrolló ese tumor maligno que es aquel grupo minoritario pero muy fuerte y letal de franceses que, en nombre de la religión islámica y de sus raíces étnicas, han decidido destruir al Estado republicano. Se legitima así algo que parecía impensable: que los franceses le terminen ofreciendo el gobierno a aquellos que no han tenido arte ni parte en el descalabro porque nunca han sido gobierno.

De esta manera, políticamente, la consecuencia lógica del fiasco de la izquierda (socialistas, comunistas, anarquistas y ambientalistas incluidos)  y de la centro derecha debe llevar —como llevó en su hora al gobierno a De Gaulle la crisis de Argelia de 1958— al Frente Nacional y a Marine Le Pen al poder. Es la lógica inexorable de los hechos.

Es obvio que si Marine Le Pen es investida por el pueblo francés —como respuesta al descalabro de los gobiernos de la derecha y la izquierda tradicionales— no gobernará ni combatirá contra los enemigos internos de Francia con los valores que no pudieron hacerles frente en su oportunidad. La realidad siempre es la que manda. Y a estas alturas, la hora de los grandes debates ontológicos y las disquisiciones filosóficas (sobre si está bien o mal que para salvar una forma de vida se recurra a la excepción de medidas inspiradas en valores heterodoxos) resulta extemporáneo e inútil.

La ley de la supervivencia —una ley natural— es la que le dictará a Francia cómo acabar con sus enemigos. Y como toda ley que atañe a preservar la vida, será despiadada. El sentido común es el que dice que así habría más probabilidades de que Francia se salve que en el caso de proseguir en el marco de los valores que han venido aplicando hasta hoy socialistas, liberales y conservadores.

Es Francia la que debe prevalecer sobre cualquier otra consideración. Ojalá y así sea. 

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