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Fragmentación electoral

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El resultado electoral ha puesto al descubierto los falsos predicamentos de los medios de comunicación y de las millonarias ONG, quienes ya se sentían los nuevos dueños del Perú.



La elección de partidos populares de centro, como Acción Popular, APP de los Acuña, Fuerza Popular y Podemos Perú del también empresario universitario José Luis Luna no hacen sino confirmar el rechazo al golpe inconstitucional del 30 de setiembre, pues echa por la borda la opinión de periodistas y guaripoleras de moda –quienes desde los medios de comunicación, TV, internet, radio y prensa escrita– intentaron desviar las preferencias populares a favor del golpismo caviar y de los candidatos oficialistas del Partido Morado, que al parecer solo ocupan un lejano octavo lugar.

La fragmentación electoral y el surgimiento del FREPAP son un solo fenómeno que viene como resultado de la destrucción de la clase política por acción de los medios de comunicación y la fiscalía, donde el Partido Aprista es en este contexto el gran perdedor. En los hechos, el resultado vuelve a fojas cero la situación del Congreso antes del 30 de setiembre del 2019 y, con ello, se recupera la ruta para la elección libre de los miembros del Tribunal Constitucional que fuera la verdadera razón del golpe de Estado en el Perú.  No nos olvidemos de que Gonzalo Ortiz de Zevallos fue el candidato justamente de Acción Popular, hoy líder indiscutible en el Congreso.

Los ciudadanos se han manifestado abiertamente en contra de la incapacidad caviar para gobernar los destinos del país que desde los días de Susana Villarán –pasando por Ollanta Humala y Salvador del Solar– no han hecho nada en concreto por el bien del peruano y peruana de a pie, fuera de instalar peajes dolosos a cambio de coimas, ejecutar obras faraónicas como la Refinería de Talara –que suben artificialmente el precio de la gasolina– o, caprichosamente, publicar el Decreto de Urgencia Nº 022-2019 que apoya la actividad cinematográfica del mismo Pantaleón.

Por si ello no fuera poco, el resultado electoral da una clara advertencia al populachero Martín Vizcarra. Su incapacidad para gobernar lo desbordó y, más temprano que tarde, tendrá que irse de un puesto que le quedó demasiado grande desde un principio. Solo los morados de Guzmán, es decir el partido oficialista, lo defenderán. Pero la ley de la calle es implacable: el que a hierro mata a hierro muere, y la deuda de Vizcarra con el país es inmensa.

Esta elección es también un reclamo popular por la dificilísima situación del día a día, pues la economía está afectando para mal y peor a todos los peruanos –a los de arriba y a los de abajo– y si un día crecíamos como país al 6% y 8% –éramos la estrella del continente– ahora con las justas llegamos al 2% y la ministra de Economía Alva, sin la mínima experiencia para el cargo, tiene cara de haber perdido el avión. El ministro Morán, en particular, debería renunciar. Ha fracasado totalmente en la lucha contra la delincuencia; solo le faltó ponerse también un mandil rosado o salir corriendo como Forrest Guzmán.

Morán ha hecho extrañar tanto a Daniel Urresti que el partido de este ha obtenido una honrosa votación. Urresti al menos tiene temas, ideas y calle. El norte del país sigue golpeado por las lluvias del Niño desde hace tres larguísimos años: viven allí sin agua potable, sin techo en las lluvias, y aún no construyen puentes por falta de gente capaz a pesar de que cuentan con los presupuestos.

En realidad, Vizcarra solo le ha cumplido a Odebrecht. En vez de arreglar las pistas y carreteras o comprar incubadoras para que no mueran los recién nacidos prefirió subir el precio de los peajes y obedecer a las ONG mensajeras de la corrupta constructora. En cambio, a los peruanos humildes les cobran hasta por retirar sus cadáveres quemados por el fuego de Villa El Salvador. ¡Cuánta maldad!

Juan Pueblo le ha sacado la falsa careta anticorrupción al gobierno de Vizcarra, que en los hechos pagó de rodillas 524 millones de soles al saqueador Marcelo Odebrecht a pesar de la indignación generalizada. Por ello, este resultado electoral y su rechazo al Partido Morado pone al descubierto los falsos predicamentos de los medios de comunicación y de las millonarias ONG, quienes ya se sentían los nuevos dueños del Perú.

El país dio en su momento toda su confianza a Martín Vizcarra con el voto del referendo, pero el moqueguano y la prensa caviar lo echaron a perder. ¡Viva el nuevo Rey! Seamos optimistas.

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