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Opinión

FC Humala pierde el partido por culpa del gas pimienta

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En las canchas de Islay, más cerca de Argentina que de Alemania, el gobierno viene perdiendo, por amplia y humillante goleada, su partido por la copa Tía María.



El gran resumen futbolero de la semana se impone a la fuerza con el monumental contraste entre dos partidos emblemáticos del planeta.

Por un lado, en el estadio Allianz Arena de Munich, con capacidad para 75 mil espectadores, se jugó sin el más mínimo incidente la semifinal de la Champions League entre los dos mejores equipos de Europa: el FC Bayern y el FC Barcelona. En la otra esquina del mundo, en el estadio Alberto José Armando en Buenos Aires (más conocido como La Bombonera), 42 mil asistentes asistieron al afamado superclásico Boca Juniors-River Plate —por los octavos de final de la Copa Libertadores (la Champions de Sudamérica)—, que tuvo que suspenderse antes del inicio del segundo tiempo por el ataque con gas pimienta contra cuatro jugadores de River por parte de algunos pocos fanáticos boquenses.

Se ha hablado y escrito mucho sobre el escándalo Boca-River en las últimas horas. Hemos revisado comentarios y análisis para todos los gustos y colores, desde los policiales y futbolísticos hasta los sociológicos. En esencia, se elogia, adula y exalta al extremo la impecable organización futbolística de la UEFA en Europa, mientras se desaprueba, censura y recrimina casi hasta el insulto el desastre logístico de la Conmebol (la UEFA de Sudamérica).

En nuestra opinión, el foco de estudio de esta enorme diferencia no está en el fútbol. Que quede claro que no encontraremos respuestas comparando a la UEFA con la CONMEBOL, ni al Barza con Boca, ni al Allianz Arena con la Bombonera, ni a Pep Guardiola con Arruabarrena. El meollo del tema es político, no futbolístico. En Alemania el Estado funciona y la policía brinda seguridad, así de simple. En Argentina, como bien resume el conocido periodista Jorge Lanata, los “gobierna una ladrona, su jefe de gabinete es un narco y un miembro de la corte es proxeneta, cómo puede sorprendernos que haya gas pimienta en un estadio”.

En las canchas de Islay de Arequipa, obviamente más cerca de Argentina que de Alemania, el actual gobierno viene perdiendo por amplia y humillante goleada la disputa por la Copa Tía María. Cinco muertos, doscientos heridos, carreteras cerradas, destrozos infinitos a la propiedad y derrota policial y militar por falta de mando gubernamental.

El precario equipo con el que Ollanta Humala juega —Heredia y Cateriano— se halla enterrado hasta el cuello en arena movediza y hace casi 60 días que recibe constantes ráfagas de gas pimienta en la cara, por parte de los “barrabravas” antimineros. Obviamente, además de pasársela llorando tampoco pueden ver y seguro por eso no hacen nada.

O sea, ya tenemos el partido perdido.

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