Connect with us

Opinión

Empresarios en jaque fiscal

Publicado

el

¿Acaso podría existir el libre mercado si una empresa no es capaz de defenderse de los que actúan en su contra desde afuera, de manera subrepticia?



En el Perú aún existen empresarios que hacen patria y reinvierten sus ganancias por generaciones. Son empresarios como Dionisio Romero Pauletti, que crean puestos de trabajo y generan negocios, y que por lo general se mantienen a un lado de la política.

Aunque ningún empresario sea un santo ni tenga porque serlo, la línea divisoria entre lo ético y lo inmoral se distingue claramente. Existen también los otros: los malos empresarios que lucran pagando sobornos y cobrando sobreprecios obtenidos con coimas a costa del Estado. Aquellos que se llevan a sus bolsillos el IGV que pagamos en los supermercados, y que le quitan sus rentas a los más viejos. Estos son los creadores de las mafias y de la informalidad en el país. La gente de a pie los reconoce y los pifia en la calle cuando los ve, como sucedió recientemente con José Graña Miró Quesada a la salida de un juzgado.

Aprovechando que la imagen de las élites económicas estaba ya resquebrajada tras los escándalos de Odebrecht con los Graña y los negocios varios de Pedro Pablo Kuczynski, en la atmósfera judicial se ha promovido el cuestionamiento a los aportes de campaña de los principales empresarios. Ello indicaría que esta en marcha un proceso de intimidación fiscal a las élites económicas del Perú. La intención sería exponer y desprestigiar públicamente a nuestros empresarios para debilitar y alinear sus posturas con el gobierno dentro de una perspectiva progolpista, pro Vizcarra y en contra de la oposición.

Las ONG de izquierda han esperado con paciencia el momento exacto para interpelar a los grandes empresarios. Qué curioso es ver que precisamente quienes no pagan impuestos en el país cuestionan a los hombres de negocios que contribuyen a nuestro desarrollo económico.

Ante este panorama de críticas, el columnista Federico Salazar ha señalado en relación a estos aportes que “no puede haber un mercado libre si una empresa puede acceder al poder por una puerta de US$3,65 millones. Para que todos seamos libres, sin embargo, no debe haber cartas escondidas”. Salazar pareciera no estar equivocado en los hechos pero si en sus conclusiones: Keiko Fujimori perdió las elecciones a pesar de los 3.65 millones y el Perú desafortunadamente también perdió unos 20 mil millones de dólares en obras corruptas, a un solo postor, durante el gobierno de Ollanta Humala.

Sin embargo, ¿acaso podría existir el libre mercado si una empresa no es capaz de defenderse de los que actúan desde afuera en contra de ella de manera subrepticia? Una visión muy curiosa vino de cierto escritor (que terminó siendo hasta casi una crítica a la fe católica): “Tampoco pasemos por alto su cercanía con el cardenal Juan Luis Cipriani; la fundación de la Universidad de Piura; los aportes a la Iglesia católica” ¡Literalmente digo OMG porque para algunos ya ni Dios de la talla!

Pero pocos analistas mencionan el destiempo de esta crítica, ¡más aún cuando en esos años Lula de Silva posicionaba con éxito a empresas corruptas del Brasil, como Odebrecht, con millones de dólares del lavado! Tampoco señalan que Ollanta Humala gastaba secretamente no tres sino entre DIEZ y QUINCE millones de dólares venezolanos. ¿Qué pretenden, pues? ¿Negarle a todo un país o a sus empresarios su derecho legítimo a defenderse de las mafias internacionales como la chavista y la del Brasil?

Parece que así es. Es que el nuestro es un país de volteretas, con leyes draconianas para unos y ventajas irrestrictas para otros, donde los choros nos tienen ganada la batalla en cualquier esquina. Entonces, ¿de qué leyes estamos hablando? Por eso mismo es que pensar en una justicia absoluta –como pretenden hacer los críticos del banquero Dionisio Romero– dará siempre por resultado la mayor injusticia de todas las posibles. ¿Acaso no lo hemos comprobado ya en los últimos meses, tanta cárcel injusta o forzada sumadas a un golpe de Estado saludado desde la mayoría de prensa y con una economía francamente a la deriva?

Todo buen empresario sabe tomar riesgos, más aún en circunstancias extremas y adversas a sus negocios. Respeto por ello el coraje de Dionisio Romero y de los demás empresarios democráticos peruanos por defender la libertad y la economía de mercado de nuestro país. Ojalá que dejemos de ser pronto la puerta falsa para los negocios corruptos del Brasil.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

El síndrome de Keiko Fujimori

Seguir leyendo

Opinión

Nido de serpientes

Seguir leyendo

Opinión

Elecciones risibles

Seguir leyendo

Tendencias

Director: Ricardo Vásquez Kunze.


Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo