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Opinión

El monopolio de los corazones

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"No es odio, es amor al Perú". Y la mayoría que no marchó con ellos porque no está de acuerdo con sus consignas... ¿odia el Perú? ¿Es enemiga del Perú?



Corría la elección presidencial de 1974 y debatían el presidente Valéry Giscard d’Estaing, de la centroderecha, contra el sempiterno candidato de la izquierda francesa, Francois Mitterrand. El socialista peroraba sobre el amor a Francia y a los franceses porque para este el amor por la patria no podía ser sino el que se expresaba en los ideales y las propuestas de la izquierda.

Entonces, le tocó el turno al presidente Giscard que, mirándole los ojos a Mitterrand le dijo lo siguiente: “Estamos convencidos de que lo que hay que hacer no es lo que usted propone. Pero déjeme decirle algo más. Encuentro siempre chocante e hiriente de usted arrogarse el monopolio de los corazones. Usted no tiene, señor Mitterrand, el monopolio de los corazones. Yo tengo un corazón como el suyo que bate al ritmo que es el mío y que no le habla a los franceses de esa manera tan hiriente para los que no sienten ni piensan como usted”. Mitterrand quedó pulverizado y, por supuesto, perdió la elección.

Más de cuarenta años después, lo que queda de la vieja izquierda de entonces y de su sucesora reciclada en el ambientalismo, los derechos humanos y el “progresismo” no han aprendido esa lección en todo el mundo y, mucho menos, en el Perú.

Una historiadora escribe en El Comercio toda una suerte de lección arrogante, como la de Mitterrand, de lo que para ella es amor por el Perú. ¿Y la mayoría de peruanos que no votará como ella no tiene amor por el Perú? El diario La República titula en su portada de hoy miércoles primero de junio, con referencia a la marcha Keiko No Va, lo siguiente: “Miles corearon en Lima y provincias: No es odio, es amor al Perú (dicho sea de paso, el eslógan de Ollanta Humala en las elecciones del 2011)”.

Y los que no marcharon con ellos porque no están de acuerdo con sus consignas… ¿odian al Perú? ¿Son enemigos del Perú? ¿Qué se sigue de este absurdo de la intolerancia y del monopolio de los corazones? ¿Una guerra civil? ¿Eso es lo que proponen los que “aman” al Perú en contra de los que lo “odian”?

El problema de la arrogancia y la pedantería petulante es siempre creer que no solo se tiene la razón sino, además, el monopolio de los corazones. Estas personas son incapaces de ponerse en los zapatos del otro. No entienden ni pueden comprender que sus valores no son universales, que sus intereses no son ni tienen por qué que ser mejores que los del resto. Y que lo que ellos entienden desde un penthouse del Golf como justicia, dignidad y democracia puede tener otro significado para el que vive en la punta del cerro.

Si ellos creen que son mejores y los otros no, pues que abjuren de los ideales de la Revolución Francesa y vuelvan sus pasos hacia la aristocracia, pero que dejen de ser hipócritas rasgándose las vestiduras por la “democracia”.

Dicen que estamos ad portas de un narcoestado mientras firman manifiestos grandilocuentes por el consumo de drogas con fines recreativos y la liberación de su comercio (con el que yo estoy de acuerdo). Despotrican contra el imperialismo yanqui pero apelan a la DEA cuando les conviene, y no dicen ni mus cuando este organismo afirma que la liberación del comercio de estupefacientes es el primer paso para un narcoestado. 

En fin, así son estos sectarios que creen que todos tenemos el deber moral de estar enamorados de ellos.

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