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El mal mayor

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Ahora comprendemos mejor que nunca cuando fue que se jodió el Perú: ¡fue gracias a ti, Varguitas, y a ese "mal menor" que siempre ha terminado siendo el peor!



¿En qué momento se jodió el Perú? Aquel celebrado acertijo que apuntó sus flechas hacia respuestas múltiples y que fuera escrito por Mario Vargas Llosa, entonces un joven escritor, recibió por fin respuesta categórica de él mismo. “Voté por Toledo porque era el mal menor”, respondió el octogenario cuando fue preguntado por su apoyo al ladrón y borracho expresidente caviar en las elecciones del año 2001, hoy preso en los Estados Unidos.

“Recomendé a todos los presidentes que hoy día son acusados de ladrones: recomendé a Toledo, recomendé a Humala, a Kuczynski. En la política siempre hay que elegir el mal menor”. Fiel a sus torcidos principios, hoy apoya las mañas judiciales de Gorriti y del fiscal Vela en una suerte de profecía autocumplida para seguir jodiendo al Perú. El Nobel de Literatura justifica lo injustificable, lo realmente inmoral y resbaladizo, y esto llama particularmente la atención proviniendo de una persona culta y con prestigio mundial.

Dice sin aspavientos que apoyó al corrupto Alejandro Toledo –que robó más de 35 millones de dólares a cambio de obras con Odebrecht– por tratarse del “mal menor”, e imaginamos que para Varguitas el mal mayor era entonces Alberto Fujimori, que se fue a Japón pero antes lo derrotó limpiamente en las elecciones democráticas de 1990, cuando el Nobel creyó que sería presidente del Perú. Para este ilustre señor la carcelería injusta de Keiko Fujimori, que legitima actos extrajudiciales, cambiazo de jueces y abusos a las libertades más fundamentales (que en el extranjero sí defiende apasionadamente), es –otra vez– solo un mal menor.

Existen indicios claros de que el marqués español viene apoyando el derroche dearcas públicas peruanas a favor de España y también del Brasil. Son múltiples las evidencias y, francamente, irrefutables. Por ejemplo, el marqués de Vargas Llosa atendió recientemente junto a su novia Isabel Preysler los cócteles en el Palacio Real de Madrid, donde el rey Felipe VI conminó con champagne Veuve Clicquot en mano a Martín Vizcarra a firmar más y más adendas de la Refinería de Talara: esta ya supera los 6 mil millones de dólares de estafa y despilfarro público, y es ejecutada por una empresa 100% peninsular presente en el banquete. Recordemos que el rey Felipe tiene a su propia hermana, la duquesa de Palma de Mallorca, y a su cuñado, Inaki Urdangarín, sentenciados por corrupción; tal que allí ninguno es un santurrón.

El marqués apoyó abiertamente al corrompido expresidente Humala y su damisela Nadine, promotores del dantesco megaproyecto del Gasoducto del Sur –con marcada participación española a través de un 40% de accionariado de Enagás–, tal que justamente es una empresa española la principal demandante por 2200 millones de dólares al Perú ante el CIADI cuando, en realidad, los fiscales deberían aplicar la cláusula anticorrupción al contrato y no lo hacen. O peor aún, bendijo el pillaje de Odebrecht y de Graña & Montero, que han saqueado la bonanza de nuestro país por casi 20 mil millones de dólares desde que su elegido –“el mal menor” Toledo– asumiera el poder. ¿O acaso no fue público y notorio que el laureado escritor dio cobertura oficial en Madrid a Rafael Vela Barba, fatídico fiscal que condujo a la muerte de un expresidente con la ayuda de un falso testaferro y que además ocultó las coimas del Gasoducto? ¿Quien podría apoyar públicamente a un fiscal tan negligente y descuidado que solo logró incorporar cuatro proyectos dentro de una veintena, sin traslucir que su verdadera intención no es otra que joder al Perú?

Vaya manera que tiene el escribidor de clavar una daga en el pecho a nuestra joven democracia en estos años posbonanza y de ponerle cabe al desarrollo económico del Perú, abandonándonos a una suerte amarga con deudas públicas, calles cerradas y anemias incontestables. Pero. ojo: estafar a millones de peruanos no es solo imponer su prejuicio del “mal menor”, sino que es vengativo con todo un país de jóvenes que no lo eligió.

Ahora comprendemos mejor que nunca cuándo fue que se jodió el Perú: ¡fue gracias a ti, Varguitas, y a ese “mal menor” que siempre ha terminado siendo el peor!

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