Connect with us

Opinión

El costoso culto al cemento

Publicado

el

 Crónica de viaje al distrito más rico del Perú



Por fin he tenido la oportunidad de visitar el otro Cusco en compañía de emprendedores cuyo código genético apunta, desde siempre, a poner en valor los insospechados recursos del pie de monte. Del avión saltamos a una 4×4 y pronto circulamos por el Valle Sagrado, algo lastimado por las pocas lluvias, con destino a Echarate en La Convención.

Atravesamos el abra de Málaga, donde la nieve es solamente un recuerdo y pronto circulamos por parajes de lejana resonancia. Mis acompañantes me van cantando los linderos de la espectacular geografía que cruzamos, mientras yo voy recordando las viejas crónicas de la conquista. Cómo no emocionarme. Por acá transitaban Manco Inca y los suyos, pienso. Me encuentro por primera vez en los terrenos desde los que los últimos Incas organizaron la resistencia contra los invasores.

También es el territorio donde arqueólogos del presente han hecho lo imposible por ubicar la última ciudadela inca; pero seguimos avanzando, surgen nuevos paisajes y al escuchar a mis acompañantes nombrar cada lugar yo comprendo, sorprendido, que la resonancia de dichos nombres ha cambiado. Son nombres que también resuenan pero no en el contexto de siglos atrás. Más bien son nombres asociados a conflictos y emboscadas. Por acá anduvieron los Quispe Palomino pienso, ya sin asomo de lirismo.

Obviamente mi visión del panorama empieza a cambiar progresivamente aunque la procesión va por dentro. Qué lejos se encuentran Lima y sus políticos, sus amarres e incumplimientos, la forma descarada de encubrirlo todo en nombre de lo políticamente correcto. Desde Echarate y su agenda pendiente no se distingue mayor diferencia entre el oficialismo y la oposición.

Ya pasamos la ciudad pues lo nuestro está más adentro todavía. Pero la vista ha quedado herida con el mal uso de los recursos. He logrado ver una posta médica colosal, del tamaño de un hospital, que casi nadie usa. También un edificio impresionante de cuatro pisos, llamado casa del adulto mayor, impecable por fuera pero desafortunado por dentro pues ningún anciano quiere vivir encerrado en esa mole de cemento. Y monte adentro, ya con poca luz, espectaculares colegios en los que no hay alumnos porque prefieren ir a Quillabamba estudiar.

Han triunfado la coima y el ladrillo. Dios está en el cielo, el rey en España y yo mando acá. Así se decía antes.

¿Hemos cambiado? Casi nada. La lógica de los funcionarios es la misma. El presidente está en Palacio; el ministro, en su despacho… y yo mando acá.

Seguir leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Entrevista a Pedro Gamio: “Guzmán no es el candidato vitalicio del Partido Morado”

Seguir leyendo

Opinión

El show de la mentira

Seguir leyendo

Opinión

Restas

Seguir leyendo

Tendencias

Contacto: [email protected]

Copyright © 2019 Todos los derechos reservados a favor de Político.pe. Aviso Legal. Desarrollado por Smart! Grupo Creativo