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#LoMásLeído: El coronel sí tiene quién le escriba

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El jefe de la Diviac delibera impunemente sobre autoridades y actores políticos al amparo del gobierno y en contubernio con poderes fácticos que le dicen amén. ¡Y esa división policial es tan "técnica" que ni siquiera sabe operar una cámara de video!



Pueden haber muchas definiciones de policía política. Una de ellas es aquella fuerza armada y de inteligencia que trabaja no al servicio del Estado (que somos todos) sino al servicio del gobierno de turno y en contra de determinados actores políticos que, por lo general, son adversarios o enemigos. Otra definición que puede tenerse por indiciaria y complementaria de la primera es aquella en la que el jefe de la policía realiza opiniones políticas avaladas por el gobierno (pero prohibidas por la Constitución, que les impide deliberar políticamente) en contra de actores políticos y autoridades del Estado que nunca pertenecen al gobierno de turno.

Este lunes desfilaron ante una comisión ordinaria del Parlamento el ministro del Interior, el jefe de la Diviac (División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad) y el director de la Policía Nacional, así como los agentes que participaron en el operativo que terminó con el lamentable suicidio de un expresidente del Perú. El objeto de la pesquisa legislativa era obvia: saber si se cumplieron con los protocolos para una intervención de esa envergadura dada la alta dignidad que se pretendía detener.

La sesión duró cinco horas y nunca quedó claro si esos protocolos se cumplieron, porque la policía se fue por la tangente con una serie de artimañas dejando en la penumbra el objeto del interrogatorio. Por supuesto que a quienes hemos visto la televisión los titulares de los diarios, opinólogos invitados y hasta algunos políticos y colegas de quienes estuvieron en la sesión — presidida por Jorge del Castillo– nos han querido vender la idea de que la policía fue maltratada por los congresistas.

La “objetividad” unánime de la aplanadora antifujimorista y antiaprista puede graficarse en la entrevista de Jaime Chincha sobre el tema. El periodista abre con el típico soliloquio que dice que hay “consenso” entre varias personalidades de que los policías fueron maltratados y convocados a una emboscada por la comisión para luego recalcar que ÉL se encuentra entre los que piensan eso –¡como si a alguien le tuviera que importar la opinión por adelantada del entrevistador!– y, acto seguido, anuncia con bombos y platillos….¡al ministro del Interior! para que se despache a sus anchas contra la comisión y el Congreso.

No vamos a hacer aquí un recuento sobre lo acontecido durante esas cinco horas, tampoco sobre el mal gusto de uno de los policías de desafiar a los parlamentarios con su chaleco antibalas en un show de mala factura y machonamente amenazar con quitarse el polo para exhibir el pelo en pecho de la hombría. Por favor, ¡qué circo es ese! Tampoco vamos a incidir en lo estúpido que suena que una policía de “alta complejidad” no sepa cómo manejar una cámara filmadora ni cómo prender el audio de la misma. Menos vamos a aburrir al lector sobre cómo fueron convocados estos policías entre gallos y medianoche en una avenida saliendo cada uno de su propia casa cuando lo que se estila es que en un operativo de tal magnitud todos salgan de un mismo sitio donde previamente han estado concentrados recibiendo las órdenes debidas.

Vamos a quedarnos con lo sustancial de la sesión que es lo que la casi unanimidad de la prensa ha querido vender: que la Diviac no es una policía política (que fue lo que dijo el almirante Tubino para luego disculparse, en un exceso de caballerosidad como acostumbran quienes han sido formados en la Marina).

Quien dirige la Diviac es el coronel PNP Harvey Colchado. Hace unos meses, este policía dijo, entre otras cosas, al portal web Convoca.pe: “[El fiscal de la Nación] Pedro Chávarry es un ‘cuello blanco’. Su permanencia en el cargo altera los avances realizados por las fiscales Rocío Sánchez y Sandra Castro. Chávarry sí se prestaba [a las acciones de esta red]. Estos tres fiscales (Chávarry, Rodríguez y Gálvez [que luego ungieron con sus votos a Zoraida Ávalos y antes lo hicieron con Pablo Sánchez] funcionan como una unidad; Chávarry los protege porque depende de ellos, debido a que son cinco fiscales supremos titulares, y son ellos quienes, por mayoría, representan un respaldo ante cualquier intento de vacancia [del fiscal de la Nación]. Los tres conforman un triángulo que deja visos de que son una red criminal, no sólo aquí sino a nivel nacional. Es clarísimo que el fiscal del partido fujimorista es Pedro Chávarry. Esto ha quedado demostrado con la falta de voluntad de la bancada fujimorista para iniciar un proceso contra Chávarry.”

Si lo que dice el jefe de la Diviac no son declaraciones y opiniones políticas sobre autoridades del Estado y sobre líderes de partidos políticos y bancadas específicas en el Congreso, entonces, ¿qué son? El coronel imparte sambenitos a diestra y siniestra al amparo y con la bendición de una amplia cobertura periodística, de sus superiores, del presidente de la República (que fiel a su demagogia barata salió a respaldar a la policía por la afrenta que le había hecho el Congreso), del juez Concepción Carhuancho y de los fiscales del equipo Lava Jato Vela, Pérez y Compañía. En otras palabras: el jefe de la Diviac DELIBERA impunemente y pretende, con sus periodistas ayayeros, que la Diviac no es una policía que, por lo menos, da indicios más que razonables para calificar como POLÍTICA EN SUS OBJETIVOS.

En resumen. 1.- La Diviac sí es una policía con intereses políticos evidentes apoyada por una maquinaria política (prensa, ONG, gobierno, red de fiscales y jueces conocidos, etc). 2.- El operativo de intervención en la casa del expresidente Alan García fue un completo desastre, no por su suicidio –como se pretende hacer creer a los despistados– sino porque salta a la vista la improvisación y desorganización de lo poco que se conoce que ocurrió, a través de la grabación sin audio a cargo de una policía “especialista en delitos de alta complejidad” que no sabe ni cómo opera una filmadora.

Finalmente, mención aparte merece la posición de la izquierda como “defensora” de la Policía Nacional y la rasgadura de vestiduras de sus líderes del FA y de NP. ¡Acaso no recuerdan cuando en mayo de 2016 el congresista Wilbert Rozas se lanzó contra los policías que detenían a una mujer que se manifestaba violentamente en el frontis del Congreso! ¡Fariseos!

Foto: Expreso

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