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Cuando el capital sí tiene bandera

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'La estrella' no resultó tan 'solitaria' por estos lares.



A propósito del nuevo caso de espionaje chileno en contra de los intereses peruanos, he venido leyendo y escuchando a una serie de doctos “patriotas” que siguen tratando de calmar las aguas, enfriar la sopa o simplemente soslayar la importancia de un hecho reiterado, gravísimo y hostil con el argumento de que los evidentes intereses comerciales chilenos son más importantes que un incidente de esa naturaleza o que, simplemente, esas cosas “siempre pasan”.

Estos peruanos —a veces dudo de que lo sean— ponen énfasis en los 13 000 millones de dólares que tienen los chilenos invertidos acá y en el intercambio comercial que es ciertamente vigoroso. Ok, eso lo entiende hasta un ‘dummie’. Sin embargo, estos liberales se olvidan de que si enviásemos el mensaje de cobardía y laxitud al mundo (“dejar hacer, dejar pasar”) y nos ponemos de rodillas ante un capital que SÍ TIENE NACIONALIDAD, ponemos en peligro nuestra soberanía y con ello le restamos fuerza a nuestros propios capitales e intereses y, por ende, a nuestra propia capacidad de negociación frente a agentes externos, amigos o enemigos.

¿Hacia qué apunto? Pues a que si a esta gente le interesa tanto las inversiones mapochas en el Perú, debe entender que, mañana o pasado mañana, por ejemplo, Maduro podría tener la ocurrencia de comprar —mediante Petróleos de Venezuela (PDV)— las empresas privadas peruanas Primax y PECSA y con ello asegurarse el oligopolio de la distribución de gasolinas, aceites, y gases aquí, EN NUESTRO PAÍS. Siguiendo la lógica de estos amigables peruanos, en ese hipotético caso tendríamos que dejar pasar cualquier ofensa o intromisión del amigo Nicolás por causa de los miles de millones invertidos por Venezuela. Y así con capitales provenientes de cualquier otro país.

En conclusión: Chile debe entender de una vez por todas que no somos los idiotas de Sudamérica. En buena hora si quiere invertir acá, pero su Estado y sucesivos gobiernos deben dejar de actuar como enemigos del Perú. De no obtener una respuesta y sanción satisfactoria para los espías, el siguiente paso es observar el TLC con ellos.

Somos soberanos o no lo somos. ¿O acaso el capital es más importante?

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