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Opinión

Corrupción, inseguridad y el enfoque PPK

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El gobierno debe entender que estos problemas no aparecen de la nada.



¿El problema de la corrupción es la corrupción en sí misma? Por supuesto que no: la corrupción es el resultado de un problema mayor, la tentación humana.

La tentación al facilismo, al status, a una falsa tranquilidad, al dinero fácil, a la 4 x4, a la trampa, finalmente a una imagen de mentira. Y ahí, en la fragilidad de la tentación, en la falta de preparación para enfrentarla, está el núcleo de un problema que se da en toda las sociedades del mundo. Aquí o en la China, hoy o hace 500 años.

Por lo mismo, la corrupción debe ser enfocada como la falta de un civismo ciudadano adecuadamente instalado en la sociedad; la carencia de una idónea comunicación social y de una asesoría psicológica a nivel laboral. La corrupción no aparece de la nada, no surge como “arte de magia”; llega siempre como un río turbio que viene de atrás y va generando a su paso afluencias hacia el futuro.

¿El problema de la inseguridad es la inseguridad? Tampoco. Es solo el síntoma de una descomposición social más profunda, que se agudiza con la desatención del Estado al desarrollo y bienestar familiar. La violencia ciudadana tiene como base otra forma de violencia, una violencia anterior, engendrada en casa, en el barrio, en el trato de los padres, y en la falta de límites saludablemente incorporados.

Entonces, ¿el problema lo causan estos problemas? Menos. Hay que enfocar estos síntomas desde la óptica de la dinámica de la familia y su interacción social. Casi no existen lugares sociales de fácil acceso para competir sanamente, para jugar, para descansar, para reírse, para enamorarse con salud ambiental, para hacer nuevas amistades, para recrearse.

Tampoco hay espacios para hablar de la vida, de la pareja, de la familia, del amor, de la angustia en general, lugares de fácil y seguro acceso. Si no hay espacios de desarrollo, ¿qué se puede esperar?

La poca atención al desarrollo de formidables recursos humanos como “la calma, la tranquilidad, la armonía y la paz interna” ha generado como síntoma que, para muchos, la vida y el respeto por el otro no signifique prácticamente nada.

Mientras el gabinete PPK no se enfoque ahí, la corrupción y la inseguridad ciudadana cabalgarán como jinetes apocalípticos para robar, matar y finalmente autodestruirse. Así de complejo y simple.

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